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jueves, 16 de junio de 2016

Y Kill Bill cogió la Katana.


Tardaron poco los periodistas griegos en definir las series finales de la liga como las mejores de toda la historia. La odiosa coletilla se utiliza demasiado alegremente. Cada época es diferente. Algunas series finales entre el PAOK y el Aris, que llegaron al último partido, o entre el PAO y el Olympiacós de no hace muchos años, fueron extraordinarias. Sin embargo, sí es verdad que las finales de este año han tenido un montón de momentos que se recordarán χρόνια και χρόνια.

Los cuatro partidos han sido a cara de perro, reñidos, luchados, duros.. y defensivos, cómo no tratándose de Grecia. Sin duda, todos han merecido mucho la pena.

Por una parte, el Panathinaikós se presentaba en la final con muchísimas dudas y con desventaja de campo. Ya sin Kuzmic ni Pavlovic, Pedoulakis, recién llegado al banquillo, tiró de jugadores nacionales. Por la otra, el Olympiacós, que en la Euroliga se había quedado fuera de los cruces, se jugaba la temporada.

El día del primer partido se producia la triste noticia de la muerte de Iosif Printezis, padre de Giorgos. A pesar del palo, Printezis decidía jugar. Además, el hijo mayor de Lojeski se caía de cabeza contra una mesa de cristal en un restaurante y tenía que ser ingresado en el hospital.

Un día aciago para los de Sfairópoulos, que empezaron el choque demasiado fríos. Curiosamente, el único que respondía era Printezis, que cada vez que anotaba era ovacionado por un pabellón entregado. Hubo momentos verdaderamente emocionantes. Los verdes, de la mano del mejor Calathes de la temporada, llevaban el ritmo y la iniciativa del juego.


A pesar de que los locales siempre fueron a remolque, se mantuvieron casi todo el tiempo a menos de diez puntos. Daba la sensación de que en cualquier momento una buena racha de juego los podía meter en el partido, como así fue. Sin embargo, los tréboles supieron mantener la calma y al Olympiacós le entraron las prisas. Con 81-83 los del Pireo tuvieron la última posesión para empatar o ganar, pero el balón no le llegó a Spanoulis, que había hecho un gran final de encuentro junto con Lojeski y Papapetrou. Dos o tres tíos cerraron a Papanikolaou en la banda y éste no pudo ni levantarse para tirar. El baquillo verde y Dimitris Giannakópoulos saltaron de alegría. Era el primer break de la serie de los tres que habría. Los rojiblancos se iban a casa con la sensación de que el favoritismo les había afectado. El PAO salió reforzado. Lojeski terminó con 21 puntos, Printezis con 17 y Spanoulis con 15. Por los visitantes, Calathes rozó el triple doble (16+8+8) y estuvo bien secundado por Feldeine (15) y Fotsis (13).

El segundo partido fue rácano, difícil, espeso. En el OAKA, los verdes llevaban la iniciativa en un choque que carecía de nervio. En medio de la mediocridad, emergía de nuevo la figura de Giorgos Printezis , el titán de Siros. Al descanso se llegó con un apretado 31-32 y con la sensación de que se mantendría la igualdad hasta el final. Diamantidis y Spanoulis estaban nefastos en el tiro, mientras que Lojeski se resentía de una de sus lesiones. Al belga este año lo ha mirado un tuerto.



El Olympiacós no remató al PAO cuando lo tuvo a tiro y los verdes, empujados por un OAKA a reventar, le dieron el balón a Diamantidis. En la penúltima jugada del encuentro, 3D anotó de tres y puso a su equipo por delante. ¡Qué fantástico final! Rugía el Olímpico. El de Kastoriá, que hasta entonces llevaba 0 de 8 en tiros de campo, parecía sentenciar la contienda. 


Sin embargo, quedaba el último ataque pireota. El PAO decidió defender con 66-65. La pidió Spanoulis, encaró a Calathes desde más allá de 6,75 y con su ya clásico step back, anotó un triple que dejaba congelado el OAKA. ¡Cuántas veces habrá hecho la jugadita de marras el de Lárisa! Spanoulis levantaba el puño delante de la cara de Thanasis Giannakópoulos y todo el banquillo rojiblanco ganaba el túnel de vestuarios a la carrera. Empate a uno y las espadas en todo lo alto.


Pappás fue el mejor local con 12 puntos y Printezis, de nuevo disfrazado de Superman, la pieza clave visitante. El pívot se paró en 20 puntos y 9 rebotes. Spanoulis metió 11 puntos con 2 de 7 en triples. Cabría destacar de nuevo el pésimo partido de Raduljica, un jugador importante con Djordjevic, pero nulo con Pedoulakis. El serbio anotó 3 puntos y cogió 3 rebotes en 11 minutos. Para más inri, Hunter se quedó en 2 míseros puntos y Williams en 5. Haynes ni jugó.


La serie volvía al SEF con un Olympiacós subido. Dimitris Giannakópoulos, cómo no, habló de persecución e incluso amenazó con no ir a jugar el tercer partido si no se le aceptaba una reclamación. Consideraba que Spanoulis había hecho pasos en la última jugada.

Al final, el PAO desisitió en su intento y el tercer partido se disputó con normalidad. El equipo de Pedoulakis volvió a salir muy serio, como en el primer envite de la serie, dominando en todas la facetas del juego, pero sobretodo llevando el ritmo de las acciones. Otra vez Calathes (15 puntos y 6 rebotes) y Diamantidis (10 puntos y 6 faltas recibidas) dirigieron con acierto  y llevaron a su equipo por delante al descanso (41-44). Printezis pagaba los excesos de los primeros partidos y eran Lojeski (16 + 5) y Hackett (9 + 4 y 7 faltas recibidas) los que llevaban el peso anotador local, junto con Spanoulis. El partido estaba en manos de los exteriores. El único pívot que estuvo a la altura fue el sorprendente Papagiannis, que acabó jugando 15 minutos, anotando 9 puntos y cogiendo 5 rebotes. El chaval le quitó el sitio a Raduljica, que sólo jugó 1 minuto y 23 segundos.

Se llegó al último cuarto con ventaja verde por 5 puntos. De nuevo el final se presentaba apretado, tenso, complicado. A cinco minutos para la conclusión el marcador reflejaba un 59-66 inquietante para la afición local. Fue entonces cuando al PAO se le apagó la luz y Spanoulis desenfundó. 7 puntos de Vasilis y 5 de Papapetrou daban la vuelta por completo al tema. Pedoulakis no supo contrarrestar los golpes de katana del de Lárisa, que anotaba otro triple y ponía a los suyos con 6 puntos de ventaja (74-68).

Kill Bill cogió la responsabilidad, anotando 11 de los últimos 13 puntos de su equipo. En total sumó 22 tantos en 27 minutos y medio de juego. Se desató la locura en el Palacio. Spanoulis había vuelto a ser decisivo. El Olympiacós ganaba por 77-72 y se adelantaba 2-1 en la eliminatoria.

Entre el tercer y el cuarto partido, los verdes sacaron un vídeo en las redes señalando una serie de errores arbitrales que ellos consideraban decisivos. En especial cargaban contra el árbitro Tasos Piloidis. La entradas se agotaron en un pis pas en lo que iba a ser el último partido de Diamantidis en su casa.

Un día antes del encuentro se confirmó la baja de Giorgos Printezis por lesión. El bueno de Giorgos lo dio absolutamente todo y su salud lo pagó. Tampoco estará con la Selección este verano.

El Olympiacós empezó fuerte (0-8 y 2-13) con un Papanikolaou resucitado. El PAO salió completamente dormido y con Charalampópoulos y Papagiannis en el quinteto titular. El rubio alero zurdo fue el primero en anotar para su equipo cuando ya se llevaban jugados más de 4 minutos.


El PAO empezó a jugar cuando salieron a la pista Diamantidis y Gist. Un parcial de 11-2 igualaba la contienda. Al descanso los locales dominaban por 35-31 guiados por los dos citados y Nikos Pappás.

A la reanudación, el choque transcurrió a tirones. Un parcial de 4-15 colocaba un 39-50 en el luminoso perocupante para los locales en el minuto 25. Pero de nuevo los tréboles apretaban los dientes en defensa y con un 11-0 del tirón empataba el partido (50-50). A partir de ahí, se mantuvo la igualdad hasta el final, aunque el Panathinaikós llegó a tener ventajas de tres y cuatro puntos.

Con empate a 63, Spanoulis agarró el último balón para no soltarlo. Diamantidis cambió de hombre en un bloqueo y quedó emparejado con Othelo Hunter en la pintura. El de Kastoría defiende haciendo pressing catch al pívot, pero los árbitros no pitan nada. A pesar del buen partido de Hunter, Kill Bill decide sentenciar él. Sin embargo, su tiro desequilibrado desde ocho metros acaba en pedrada indecente. Prórroga.

En el tiempo extra, los verdes mantienen la iniciativa gracias a un Gist sobrenatural que acaba pidiendo el cambio por agotamiento y un Pappás que continúa acertado. Al Olympiacós le cuesta anotar, pero siempre acaba encontrando algo, bien sea con una canasta imposible de Agravanis o con algún triple de Spanoulis. Refuse to loose elevado a la máxima potencia. Los rojiblancos se agarran al partido. 

Ya nadie se sienta. El Panathinaikós tiene el partido en la mano. Parece imposible que no vaya a forzar el quinto. Con tres puntos arriba (71-68), la última posesión es para el Olympiacós, que necesita un triple. Hackett recibe falta personal a falta de 4,3 segundos. El italiano falla el primer tiro libre y no le queda otra que tirar a fallar el segundo. Sorprendentemente, nadie bloquea al lanzador y Hackett consigue palmear la bola hacia atrás cuando esta rebota contra el aro. Mántzaris está completamente solo y la enchufa de tres. 

Me queda la duda de si hay invasión de Hackett cuando tira a fallar o si comete falta sobre Diamantidis al saltar. 3D se queja a los árbitros en balde. Desde luego, la defensa trébol en la jugada es lamentable. 

Con 1,1 segundos el PAO no consigue lanzar al aro a pesar de sacar desde campo ofensivo. Segunda prórroga y el OAKA que no se lo cree. Los tréboles ya estaban pensando en el quinto antes de terminar el cuarto.

A estas alturas ya todo el mundo se ha orinado encima. En la segunda prórroga se siguen los mismos parámetros, con mínimas ventajas verdes, pero con el Olympiacós a tiro de piedra. Pappás comete la quinta. Aparece Papagiannis, anota Papanikolaou y palmea Agravanis. Spanoulis sigue a lo suyo, con triple tras finta y demás. Vasilis lleva 5 de 9 en triples.


El PAO se atasca en su último ataque y la jugada acaba en un tiro lejano de Feldeine que no entra. Los de Pedoulakis han especulado tanto que se han olvidado de ir hacia el aro. Con 19 segundos y ventaja de dos puntos, los verdes deciden defender. Craso error. Kill Bill marea la perdiz, marea a Diamantidis y anota de tres gracias a otro step back maravilloso. El OAKA es un enorme congelador. No hay tiempo para más. Dimitris Giannakópoulos define aquello como una enorme “patada en los cojones”. En menos de una semana Spanoulis ha decidido dos partidos en el OAKA de manera idéntica. Hay que tenerlos muy bien puestos.

El osado de Vasilis Spanoulis decidió dar una de sus mayores exhibiciones el día del adiós de Diamantidis en el OAKA. Encima anotó la canasta decisiva en su misma cara. 25 puntos, 6 rebotes y 7 faltas recibidas con 6 de 10 en triples para el de Lárisa. No hace falta decir nada más.

Con Kill Bill, el Olympiacós ha ganado 3 ligas en 6 años, 2 Euroligas (más una final perdida) y ha conquistado una Copa Intercontinental. Antes de su llegada, los rojiblancos llevaban dos Copas de Grecia en 15 años. 

Hablemos de los nombres propios de las finales, para lo bueno y para lo malo.

Argyris Pedoulakis. No era fácil coger al equipo en el momento en que lo hizo. Sin embargo, consiguió recuperar la esencia en muy pocos días. Metió a Pappás en el equipo e hizo jugar a Papagiannis y a Charalampópoulos. Logró que el PAO recuperase el espíritu de lucha. Le faltó un poco de suerte en los finales de los partidos y echó en falta la aportación de los interiores americanos. Creo que a pesar de la derrota, salió reforzado. Renovó por tres temporadas más.

Miroslav Raduljica, Vince Hunter, Eliott Williams, Marquez Haynes y Hakeem Warrick han sido los protagonistas negativos de las finales.

El serbio sumó 4 puntos en el primer partido, 3 en el segundo, sólo jugó 1:23 en el tercero y no disputó ni un solo segundo en el cuarto. ¿Qué diablos ha pasado con Raduljica?

Claro que eso no es todo. Haynes no jugó el segundo choque, sólo estuvo 48 segundos en cancha en otro, 2:15 en otro... Un desastre. El fichaje ha sido un rotundo fracaso. Casi tanto como el de Eliott Williams, que apenas ha jugado una media de 5 minutos y el de Vince Hunter, que no llegó a jugar el último partido. Por el Olympiacós, la presencia de Hakeem Warrick ha sido testimonial. En definitiva, muy poco protagonismo de los temporeros.

Nikos Pappás (16+9+4 y 8 faltas recibidas en el último partido) y Kostas Papanikolaou (13+6 en el cuarto) han resucitado. Para ambos ha sido una temporada complicada llena de altos y bajos. El base, que no entraba en los planes de Sasha Djordjevic, ha sido fundamental en los esquemas de Pedoulakis y ha cumplido con creces. Papanikolaou ha ido de menos a más en la serie, aunque no ha sido su año. Demasiado gris tanto en la NBA, en la Euroliga como en la liga. Ninguno de los dos estará en la Selección, el primero por decisión técnica y el segundo por lesión de última hora. Los dos necesitan centrarse para empezar a tope el curso que viene.

Giorgos Papagiannis, Vasilis Charalampópoulos, Ioannis Papapetrou  y Dimitris Agravanis han tenido minutos en momentos clave de la serie. Representan la nueva generación que está llamada a dar la cara con la Selección junto a Giannis Antetokounmpo. Un placer ver a chavales tan jóvenes y del país dando el callo. Papagiannis se ha apuntado al Draft. Es gloria divina ver a gente de la cantera en los dos colosos. Cada vez cuesta más verlo en España, por ejemplo.

Nick Calathes ha hecho muy buenas actuaciones (16+8+8 en el primero y 18+8+4 en el último) y parece llamado a ser el base verde los próximos cinco o seis años. Aunque no tiene la presonalidad de Diamantidis, que es insustituible, tiene que ser el director de orquesta. ¿Lo conseguirá?

La actuaciones de Matt Lojeski y Giorgos Príntezis han sido emocionantes. A pesar de que ambos se han visto afectados por cuestiones personales, lo han dado todo en la pista. Han acabado físicamente destrozados. Se han dejado hasta la última gota de sudor. Giorgos acabó sin poder jugar el partido decisivo y Lojeski tuvo que retirarse antes de teminar.

Dimitris Diamantidis (16+6+6 en el decisivo) lo dio todo en lo que fueron sus últimos partidos. Ha hecho una temporada excelente. La pena es que algunnos miembros del grupo no han acompañado. Ha tenido que jugar más de 30 minutos en algún encuentro porque sin él en el equipo se resentía. También Fotsis ha tenido que jugar más de lo esperado en vista del rendimiento de los americanos. Con todo lo que ha dado y lo que ha hecho Diamantidis en esta serie, sería injusto quedarnos con la última jugada.

Vasilis Spanoulis anotó 15, 11, 22 y 25 puntos, pero sobretodo ejerció de líder. Mandó, drigió y pidió el balón cuando éste quemaba. Su demostración de poderío fue brutal. Él ha cambiado la tendencia en Grecia y ha convertido a un equipo looser en un grupo ganador. El Olympiacós, a pesar del varapalo europeo de este año, sigue siendo un equipo duro de pelar. Con los retoques necesarios, volverá a llegar a la Final Four. Evidentemente, ha vuelto a renovar.

El día del cuarto partido Kill Bill sacó su katana y empezó a cortar cabezas. Creo que la matanza superó a la de Madrid, cuando después de fallarlo todo en el primer tiempo, se dedicó a degollar rusos en el segundo, conduciendo al Olympiacós a la final de la Euroliga el año pasado.






















martes, 7 de junio de 2016

Un fin de temporada repleto.


El final de curso de la temporada 2015-2016 ha sido el más movido e interesante de los últimos años. Además de todas la noticias referentes a la serie final de la liga, hay que sumar las de los partidos por el tercer puesto y todas las relacionadas con la Selección. Han sido tantas y tan variadas, que casi mejor enumerarlas.

1. La serie de semifinales entre el Panathinaikós y el Aris dio mucho que hablar, sobre todo por la salida nocturna del trío Feldeine-Haynes-Gist y el castigo impuesto por Pedoulakis, que los dejó sin jugar el cuarto partido.

Los de Salónica forzaron el quinto en un choque polémico. Durante el calentamiento, tuvieron que parar a Eliott Williams, que se iba directamente contra el público. Algún gracioso le lanzó un vaso de agua y el americano montó en cólera. Supongo que no sabía cómo se las gastan en el Nick Galis Hall. Tuvo que mediar Diamantidis y algún otro para que la cosa no fuera a mayores.

Pero eso no fue todo. Con el partido empezado, el público se puso a insultar a la madre de Diamantidis y el árbitro paró el choque. Se negó a seguir si no paraban los insultos. Yo, que he visto unos cuantos partidos calientes en ese pabellón, doy fe que por los altavoces siempre tratan de calmar los ánimos e invitan a la gente a animar, no a insultar, pero la tarea es harto complicada. Lo más triste de todo es que era el último partido de 3D en el miítico Alexandrio y en lugar de ovacionarle, todos mentando a la madre. De muy mal gusto.

Casi de tan mal gusto como los insultos a la madre de Antonis Fotsis, ya fallecida, por su nacionalidad turca (Fotsis ha pedido la doble nacionalidad hace poco).

La nota oficial de prensa del club amarillo condenando los actos no borra la penosa imagen ofrecida.

Por si fuera poco, algunos aficionados boicotearon la rueda de prensa de Pedoulakis golpeando además el túnel de camino a los vestuarios. Los gritos y los golpes en la pared de la sala de prensa hicieron que el entrenador verde se levantase antes de terminar. Una estúpida manera de ensuciar dos importantes victorias.

2. También hubo noticia en la otra eliminatoria. Jure Zdovc soltó un gancho de derecha contra su jugador Taurean Green, que por suerte no llegó a impactar en el rostro del americano. El rifirrafe se produjo en el banquillo amarillo ante la atónita mirada del resto de jugadores. Green fue cortado de inmediato.

3. El Panathinaikós ganó el primer partido en el Palacio de la Paz y de la Amistad. Los atenienses dominaron el partido de cabo a rabo a pesar de que el Olympiacós tuvo sus opciones. Gist y Feldeine recuperaron en nivel, aunque el mejor de todos fue Calathes, que se salió. Pappás resucitó y por momentos nos recordó al de Belgrado hace dos temporadas.

Para el Olympiacós, el partido se jugó en circunstancias extrañas. Ese misma mañana había muerto el padre de Printezis y a la hora de comer el hijo mayor de Lojeski tuvo un accidente en un restaurante. El chaval se cayó sobre una mesa de cristal y por poco se mata. Mucha sangre y 20 puntos en la boca y en la barbilla. Un susto de muerte.

Fue emocionante ver como Giorgos Printezis anotaba de gancho una y otra vez. En cuanto el PAO consiguió cortar la racha, el Olympiacós desapareció. Spanoulis y Papapetrou tomaron el relevo en la seguda parte, pero siempre fueron por detrás. El último balón no le llegó al jefe y Papanikolaou no consiguió lanzar.

Un par de notas a destacar. El presidente del PAO, Dimitris Giannakopoulos, reapareció en un pabellón griego después de su sanción y de qué manera. Estuvo todo el partido sentado debajo de la canasta gesticulando e increpando, para no perder la costumbre.

El segundo hecho a destacar es algo que no pasó desaperceibido en la prensa griega y que es de aplaudir. Desde un sector del campo un grupo de aficionados empezó a insultar a Dimitris Diamantidis, algo inevitable en un derby de estos. Sin embargo, desde una de las puertas donde se sitúan los más radicales, mandaron callar. Menuda sorpresa. Un pequeño gesto que deja en muy buen lugar a la gente del Olympiacós. No cuesta tanto.   

4. La serie por la tercera plaza a priori no tenía el menor interés más allá de seguir viendo a Okaro White. En el primer partido, el Aris se durmió en los laureles y el AEK dio la vuelta en la segunda parte.

El segundo partido pasó a ser noticia desde bien pronto. Uno de los ábritros señalaba dos técnicas seguidas a Mcneil, que quedaba expulsado. El base se fue directo hacia el juez con intención de sacudirle. Varios jugadores amarillos y el coach Priftis se pusieron en medio y evitaron problemas mayores.

5. El partido continuó sin mayores problemas hasta el tramo final. Papantoniou y Waters se picaron y acabaron encarándose. Saltaron ambos banquillos a la pista y la bronca acabó con un montón de expulsados. Tantos que el choque acabaron jugándolo tres jugadores por cada equipo. Lo que en principio era un partido sin trascendencia acabó en las portadas.

Hubo protesta oficial del Aris que no sirvió de nada. Para el tercer encuentro, los aficionados fueron al Alexandrio pero se quedaron fuera viéndolo en una pantalla gigante en señal de protesta. Cuatro jugadores fueron multados por los incidentes del tercer embite y sancionados con un partido. ¡Qué cosas!

6. El segundo partido de las finales fue a tirones. Cogió ventaja el Olympiacós, pero el PAO logró igualar antes del final. Ni Spanoulis ni Diamantidis estuvieron bien, pero aparecieron en los dos últimos ataques. El de Kastoriá anotó su primer triple después de 7 u 8 lanzamientos a menos de un minuto para el final y estalló el OAKA. Sin embargo, el de Lárisa pidió la última bola y la enchufó desde muy lejos con la mano de Calathes en la cara. Era el segundo triple de diez intentos. Vasilis pegó un bote de alegría y levantó el puño ante la atónita mirada de Thanasis Giannakopoulos. La salida a la carrera del Olympiacós nos recordó otros tiempos. Máxima igualdad y sensación de que podía pasar cualquier cosa en el tercero.

7. El Kymi BC se coló en medio de las noticias sobre las finales. ¡El equipo de Evia jugará el año que viene en la Basket League Skrats después de 6 ascensos consecutivos!

8. En su gira Antetokounmpros, los hermanos Antetokounmpo metieron a 6000 aficionados en el Nick Galis Hall. Antes ya habían dejado huella en Creta y posteriormente la liaron en Atenas al aire libre. Como invitados acudieron Porzingis, Papaloukás y otros. Un éxito sin parangón.

9. El OAKA pasará a llamarse Nikos Galis. Con semejante noticia amaneció un día el país. Algunos dicen que “ya era hora” y otros no lo ven bien porque el Alexandrio de Salónica se llama Nick Galis Hall desde hace unos años. Siempre hay polémica con estas cosas, pero parece que al final así se llamará.

10. Mientras,  en España, dos griegos daban que hablar. Bourousis recibía el premio MVP de la fase regular y Fotis Katsikaris metía al Murcia en los play off.

11. Nikos Zisis anunciaba que se retiraba de la Selección. A pocos nos pilló por sorpresa después de lo que pasó en el último Eurobasket, pero él todavía no lo había hecho oficial. Su baja se suma a la de Spanoulis y deja a Grecia sin otro de sus puntales.   

12. Los aficionados del PAO y el Prasini calentaron el tercer partido cargando contra los árbitros. Que si pasos de Spanoulis por aquí, que si faltas inexistentes pitadas por allá, etcétera. Incluso se llegó a decir que los verdes se planteaban no jugar el tercer partido.

Siguiendo la tónica de los anteriores, el partido transcurrió igualado, tenso, rácano. El Panathinaikós dominaba el ritmo del partido hasta el último cuarto, cuando apareció Spanoulis. Se lesionó Printezis, el otro héroe de las finales, y Vasilis tomó la responsabilidad. Anotó 11 de los últimos 13 puntos del Olympiacós. El PAO se atascó cuando el marcador reflejaba un 59-66 preocupante para los locales. Entonces Kill Bill sacó la katana y en nada los rojiblancos se pusieron por delante 71-66. Otro triple en el último ataque pireota dejaba el resultado en el definitivo 74-68.

13. El genio de Lárisa no se conformó con eso y en el cuarto partido de las finales repitió lo que había hecho hacía unos días. Un triple desde ocho metros en la cara de Diamantidis daba el título al Olympiacós y dejaba al OAKA con un palmo de narices.

Nadie podía imaginar un adiós tan amargo como el de Diamantidis. La sensación de que en los verdes se acababa una época se acrecentaba después de ver la exhibición de Spanoulis. El cetro de poder cambiaba de localidad. El trono cambiaba de manos.

En cuanto tenga tiempo escribiré más detalladamente sobre las finales, Spanoulis y Diamantidis.

Veamos los nombres propios de estos últimos días.


  • Para muchos chavales, Giannis y Thanasis Antetokounmpo son ya más conocidos que Spanoulis y Diamantidis. La gira que han organizado ha tenido un éxito extraordinario. Nunca nadie en Grecia montó nada semejante. Thanasis ha sido preseleccionado por Katsikaris y por tanto se alejan los fantasmas de verlo con la camiseta verde de Nigeria.


  • Tyler Dorsey, como Thanasis, ha sido preseleccionado por Fotis Katsikaris. El base de los Oregon Ducks causó impresión en su convocatoria con la Selección sub19 el verano pasado y ha sido llamado por Fotis.


  • Fotis Katsikaris ha hecho una gran temporada en Murcia. Es posible que tenga ofertas de clubs más poderosos.


  • Jerel Mcneal casi le pega a un árbitro. Lo pararon entre cuatro o cinco, de lo contrario quién sabe lo que hubiera pasado. Gran temporada la del americano pero estas idas de olla no se pueden tolerar.


  • A Taurean Green casi le pega Zdovc, su entrenador, disconforme con su rendimiento. Nada más acabar el partido, fue cortado irremediablemente.  


  • Okaro White ha sido el MVP de la liga. Se lo rifan. Es casi imposible que el Aris pueda retenerlo porque equipos como el Olympiacós le van detrás. Ya hablé de él no hace mucho.


  • Jure Zdovc ha conseguido reconducir la nave del AEK, que parecía que iba a chocar contra un iceberg. Tras lo de Anosike, Dj. Cooper, Green y demás, ha conseguido una meritoria tercera plaza. No me extrañaría que saliera del club. Que le quiten lo bailado.


  • El PAO recuperó a Argyris Peodulakis como solución de urgencia. El bueno de Argy hizo lo que pudo, pero no consiguió conquistar la liga. Todo hacía indicar que no seguiría en el club ateniense, sin embargo anunciaron su renovación hace unos días por tres temporadas más. En los pocos partidos que ha dirigido, ha dado oportunidades a los jóvenes, algo que Djordjevic no había hecho. A pesar de la renovación, el arranque de la temporada que viene marcará el futuro de Pedoulakis en la “silla eléctrica”.


  • Pini Gershon sonó unos días como sustituto de Pedoulakis. ¿Otro sargento como Ivanovic o Djordejvic? Al ex entrenador del Olympiacós se le vio departiendo amistosamente con Dimitris Giannakopoulos en el OAKA, pero no pasó de ahí. El anuncio de la renovación de Argy acalló de sopetón todos los rumores.


  • Nikos Zisis dejó la Selección. Con Spanoulis, Diamantidis, Zisis, Pappás, Giankobits (lesionado), Vasileiadis, Bramos, Fotsis, Printezis, Schortsanitis, Kaimakoglou y Mavrokefalidis (lesionado) quedaría una Selección guapa. Una pena.


  • Giorgos Printezis es noticia por partida doble. Ha hecho unas series finales fantásticas, aguantando al equipo cuando Spanoulis no andaba fino. Lo de Printezis fue emocionante, casi heroico. Jugó el dia en que murió su padre y, aunque el Olympiacós perdió, fue el mejor de los suyos. El resto de la serie se comportó como un titán. Jugó con tanta intensidad que al final lo pagó con una lesión. Hace unos días anunció que no iría al Preolímpico. Otra baja más que sumar.


  • Lo que ha hecho Vasilis Spanoulis en los tres partidos ganados por su equipo ha sido sencillamente espectacular. Una demostración de liderazgo como la de Gasol contra Francia. Me pregunto qué hubiera pasado si la última bola del primera partido le hubiera llegado a él y no a Papanikolaou.   



  • Dimitris Diamantidis jugó su último partido sin poder brindar un triunfo a su afición. El capitán lo dio todo, tanto en Europa contra el Baskonia como contra el Olympiacós, pero no pudo ser.



jueves, 12 de mayo de 2016

El polvorín verde.


Ya hablé de los problemas de los colosos griegos hace un par de semanas, pero estos últimos días ha estallado el polvorín verde. Con el Panathinaikós me quedé corto.

Tras haber sido barrido por el Laboral Kutxa en los cruces de la Euroliga, los acontecimientos en la casa verde se precipitaron. La misma noche del tercer partido, Sasha Djordjevic fue cesado. La lamentable imagen que dio el equipo unido a la necesidad de encontrar un revulsivo, hicieron que Dimitris Gianakópoulos optase por el cambio de entrenador.

Llegó Argyris Pedoulakis, al que se le criticó en su anterior época por ser demasiado blando, que lo primero que hizo fue dar de baja a Kuzmic y Pavlovic, dos de los pretorianos de Djordjevic. Nikos Pappás, que había sido marginado por el serbio, volvió a las convocatorias, así como Charalampópoulos, que no había disfrutado de muchos minutos.

El PAO se mete en las semifinales de la liga sin hacer nada del otro mundo. En el primer partido de las mismas, derrota con apuros al Aris por 85-79. En el segundo, 74-60 y todo apunta a que la serie no regresará a Atenas.


Sin embargo, el Aris muestra su mejor cara en el tercer choque y se impone al PAO por 77-68. Los de Pedoulakis tendrán que mejorar mucho si quieren ganar el cuarto. Lo más grave del asunto es que el Aris gana con bajas muy sensibles. La plantilla está completamente coja. La gran diferencia entre unos y otros es que los locales son un grupo unido y los visitantes no.

La mañana del lunes estalla la bomba informativa. La página basketplus.gr cuelga fotos de tres jugadores del PAO saliendo de fiesta por Salónica. Haynes, Gist y Feldeine se fueron por ahí después de la derrota y fueron cazados. La misma página asegura que el sábado por la noche, la víspera del tercer partido, también fueron vistos en una fiesta de Dj’s, aunque no hay fotos. ¿Se hubieran atrevido con Djordjevic?

Tal como están las cosas en el PAO, saltarse las normas de orden interno de esa manera merece un castigo ejemplar. ¿O tal vez no?


Pedoulakis monta en cólera y deja a los tres “profesionales” fuera del entreno del martes. Calathes no jugó el tercer partido y es duda. ¿Se atreverá a no convocar a los noctámbulos y a dejar la plantilla completamente coja?

La decisión no es fácil. Argyris se debate entre imponer su autoridad y el riesgo a perder el cuarto partido.

El Aris gana el cuarto partido en el Alexandrio y fuerza el quinto, algo que no pasaba desde hacía 11 años. Los de Dimitris Priftis, muy fuertes en casa todo el año, ya habían roto la racha de 23 derrotas seguidas contra el PAO dos días antes. En un mal partido, los locales se imponen por un triste 56-50 al conjunto de Pedoulakis. En el tercer cuarto, el Aris da la vuelta a la contienda gracias a un parcial de 19-5. La valoración del PAO al terminar el partido es de 39 (Calathes suma 1/11 en el tiro). Los atenienses jugaron con 9. El Aris, que sigue sin Xanthopoulos ni Jaggins, iguala la eliminatoria gracias a White y Mcneil.

Pedoulakis ha demostrado firmeza en su decisión a costa de perder un partido que podría haber ganado. ¿Qué pasará si al Aris se le ocurre ganar en el OAKA?

No sé si el trío Gist-Feldeine-Haynes seguirá castigado, pero haría bien Argyris en dejarlos jugar. Con un partido y un multazo creo que es suficiente.

Dimitris Diamantidis no se merece este final. Si este año está siendo complicado para el PAO, no quiero pensar qué puede pasar el año que viene sin el capitán.



El Panathinaikós ganará el quinto partido por lo civil o por lo criminal, no me cabe duda. La cuestión es que si tal como está será capaz de plantar cara a un firme Olympiacós.    

lunes, 11 de abril de 2016

Resumen de la fase regular de la Basket League Skrats.

Okaro White, MVP de la regular season con 474 de valoración.

Ha terminado la fase regular de la Basket League Skrats. Como era de esperar, Olympiacós y Panathinaikós han dominado la competición de principio a fin. Sólo el AEK mantuvo el pulso con los dos grandes en las primeras jornadas hasta que tuvo que jugar contra ellos. El Panathinaikós ganó la Copa de Grecia, pero será el equipo de El Pireo el que tenga ventaja de campo en los play off. Por detrás, el Aris está haciendo una gran temporada, pero ha fallado en todos los partidos clave. El AEK ha ido de más a menos y el PAOK se ha mostrado demasiado irregular.

Iluso de mí, creía que tanto el Panathinaikós como el Olympiacós tropezarían algún día como el año pasado, pero no. Ambos han acabado con una sola derrota. Los verdes ganaron en el OAKA por 73-69 y los rojiblancos se impusieron en el Palacio por 80-66. A pesar de que en muchos momentos de la temporada los equipos han jugado más pensando en la Euroliga que en la competición doméstica, han pasado por encima del resto de sus rivales. Alguna victoria apurada contra les escuadras de la zona noble, pero nada más.

Los play off han quedado de la siguiente manera, a falta del Olympiacós-Rethimno que se juega el miércoles y que curiosamente será el primero de los cruces:

1-Olympiacós vs 8- Rethimno
2-Panathinaikós vs 7-Kolossós de Rodas
3-Aris vs 6-Kifisiá
4-AEK vs 5-PAOK

Huelga decir que la eliminatoria más interesante es la que enfrentará a los dos equipos bicéfalos, aunque el AEK parte con clara ventaja por jugar en casa el posible desempate. Os recuerdo que las eliminatorias se resuelven al mejor de tres partidos.

En zona de nadie han quedado el Tríkala, el Patras, el Lavrio y el Koroivos de Amaliada. Tres de los cuatro equipos se han salvado del descenso por sólo una victoria, mientras que el Koroivos lo ha hecho gracias al average particular con el Arkadikós.

Vasilis Kavvadás, mejor en canastas de 2, máximo taponador y el que más faltas ha sacado.

A pesar de que los de Trípoli mejoraron desde la llegada de Kavvadás y Van Oostrum, no han logrado salvarse de la quema. Acompañarán al Kavala, que no ha dejado el farolillo rojo desde el principio de la temporada.

El Olympiacós ha hecho los deberes en la liga, pero no sé yo hasta qué punto estarán contentos los aficionados. Se escapó la Copa de Grecia de buenas a primeras y el equipo ha quedado fuera de los cruces en la Euroliga. Queda la liga, donde centrarán sus energías. Teniendo en cuenta que el Olympiacós tiene ventaja de campo, que el PAO andará con la cabeza en otras cosas y que llegará más cansado a la final, doy como favoritos a los de Sfairópoulos. Básicamente porque pueden empezar a preparar la serie final hoy mismo. Luego escribiré más en profundidad sobre el papel europeo y los problemas de los marineros.

Nick Calathes, máximo asistente y el que más bolas roba.

Que el Panathinaikós haya ganado la Copa y siga vivo en las otras dos competiciones parecía una quimera tras un inicio de temporada titubeante en Europa. Las notas habrá que darlas al final, pero el equipo del trébol llega bien posicionado a la recta de meta. Hay cositas que comentar, pero lo haré en el siguiente post.

La temporada del Aris hay que calificarla de muy buena, aunque no excelente. Ha terminado la fase regular con 20 victorias y 6 derrotas, 4 de las cuales contra los dos colosos. Una pena que en Europa, pese a superar la primera fase, cayese apalizado de mala manera en Milán y perdiese un partido que tenía ganado en Lituania contra el Neptunas. Sigue estando un par de escalones por debajo de los grandes. Ha ganado en casa al Olimpia Milano, al UNICS dentro y fuera y al Alba de Berlín en Salónica, pero no ha sido suficiente.

Mcneal y Okaro White son dos jugadorazos. No sé yo si durarán mucho en Salónica. El problema amarillo ha sido la dependencia casi absoluta de sus americanos. Calculo que entre Waters, White, Mcneal y Hagins habrán metido más del 80% de los puntos. Acabar lo mejor posible ganando algún partido de la serie semifinal es el objetivo, porque doy por hecho que eliminará al Kifisiá sin demasiados problemas.

Tuve la suerte de asistir al Aris-Patras y me gustó ver que el club goza de buena salud, sobretodo gracias al trabajo del nuevo propiertario, Nikos Laskaris. Su aportación económica ha sido importante, así como sus conocimientos. Ante la nula posibilidad de entrar en la nueva Euroleague, ha apostado por la estrafalaria Champions League de la FIBA.

Jure Zdovc dando instrucciones.

Se las prometía muy felices el AEK con sus cinco o seis victorias seguidas al principio del curso. Sin embargo, las cosas empezaron a torcerse tras la derrota contra el Aris ene l OAKA. En la Eurocup fue trampeando, pero acabó eliminado en la primera fase. Algunos fichajes no dieron el rendimiento deseado y hubo que remendar. Tanto que Sakota fue destituido. Con Zvdoc se ha logrado cierta estabilidad, aunque insuficiente para alcanzar al Aris.

La anécdota que define un poco lo que ha sido el AEK este año es la de Anosike. A los baskonistas les sonará, porque era el que había antes de la llegada de Bourousis. Una calamidad. Luego llegó Dj Cooper, dio positivo en un control y ahora juega en Francia. La diferencia principal con el Aris ha sido precisamente, esa, la inestabilidad de sus americanos. Los de Salónica son los mismos que empezaron, los de Atenas no. Sólo Hairston, que ha arrastrado problemas físicos todo el año, y Carter han estado a la altura. La piedra filosofal del proyecto ha sido Loukás Mavrokefalidis, que hizo un principio de temporada colosal. Mantener el nivel del inicio era prácticamente imposible, sin embargo ha estado siempre ahí, tirando del carro.

Loukás Mavrokefalidis, segundo en valoración y máximo anotador de la liga.

Lógicamente, el AEK debería ganar al PAOK y pelear algún partido al Panathinaikós, pero es difícil de predecir porque ha tenido demasiados altibajos. Es bueno que un histórico como el AEK de Atenas haya vuelto a la élite del balonesto griego y se mantenga en la zona noble durante varios años. La estabilidad económica ayuda. Los dirigentes de la entidad han optado por la Eurocup el año que viene en lugar de la Champions FIBA. Veremos si mantienen a Zdvoc en el banquillo y le dejan trabajar con tranquilidad.

La plantilla del PAOK de Salónica se ha quedado corta para afrontarlo todo. Charalampidis no ha podido jugar en todo el año por su lesión y Vasileiadis se ha perdido unos cuantos partidos. Llegó Schortsanitis para reforzar el juego interior y rindió de maravilla hasta que empezó a acusar los minutos. Sofo está gordo y ya no puede estar jugando 30 minutos ni dos partidos por semana. Así de claro y así de triste. Clanton ha llegado hace un mes y ayudará en los play off.

Big Sofo contra el Valencia.

El equipo de Markópoulos ha cumplido en Europa, superando la primera fase y ganando al Limoges y al Valencia en Salónica en la segunda, y ha logrado la quinta plaza tras un inicio de curso lamentable. Es de agradecer que el presidente, Bane Prelevic, haya retocado poco el roster y no haya echado al entrenador, Soulis Markópoulos. Eso sí, lo de la Copa fue intolerable. Perder contra el Faros de Keratsini no lo esperaba nadie y fue un varapalo considerable. Recuperarse de aquello y acabar en la quinta posición no quita el mal sabor de boca, porque el PAOK se veía en la final. Con los balcánicos centrados más la ayuda de Clanton y los triples de Kostas podría bastarle para ganar en el OAKA, pero lo fundamental sería plantarse en Atenas con un Sofoklís en perfectas condiciones. Los bicéfalos han elegido disputar la Champions League de la FIBA. Veremos qué tal les va.

El Kifisiá, como otros equipos medianos, ha tenido que ir apedazando la plantilla a medida que transcurría la temporada. Ni Marshall ni Jherrod Stiggers se adaptaron y Petar Popovic ha sido cedido casi al final del curso al KK Mega Basket. Pese a los cambios en el roster, los de Ilías Papatheodorou han dado el callo en la liga. Recordemos que el AEK le birló a su mejor hombre, Dimitris Mavroeidis, con el año empezado, y tuvo que ir al mercado. Llegó Glyniadakis, que ha cumplido con creces las expectativas. El que ha estado más flojo ha sido Diamantakos, del qu e esperaba más.

Dustin Hogue, poder interior en Kifisiá, tercero en valoración y máximo reboteador.

La sexta plaza debe ser considerada un éxito. Es la segunda temporada del club entre los grandes y vuelve a meterse en los play off. El borrón llegó en la Copa, donde perdió contra el sorprendente Faros de segunda división. ¿Está preparado el Kifisiá para dar un pasito más? Yo creo que el Aris no necesitará el tercer partido, pero los atenienses lo darán todo para forzarlo.

El Kolossós de Rodas dirigido por Aris Lykogiannis ha quedado en séptima posición y se enfrentará el Panathinaikós. Los de la isla son un club ejemplar. Básicamente, no gastan más de lo que ingresan y no se ponen nerviosos. Han mantenido todo el curso a los americanos Davis, Relford, Kelvin Lewis y McGhee. La mejor noticia ha sido el buen año de Larentzakis. Prueba de la estabilidad del club es que la marcha de jugadores importantes no ha afectado a la marcha del equipo. Recordemos que hace un par de años Mike James era un “coloso”, como antes lo había sido Nikos Pappás. Quizás la séptima plaza les sepa a poco a algunos, pero mantenerse ahí no es fácil, y más en un equipo isleño con presupuesto muy ajustado. Renunció a jugar en Europa hace un par de años y estoy convencido de que lo volvería a hacer.

Algo parecido al Kolossós pasa con el Cretan Kings de Rethimno. Un club serio que se mantiene a pesar de los problemas económicos del país y de los cambios de jugadores. Marcus Relphorde se marchó en diciembre y le sustituyó Manten. Tayler Stone empezó en el Maccabi Rishon y no hizo pretemporada con el equipo, igual que Carter. Charlon Kloof se marchó al Auxilium de Turín y en su lugar llegó Delinikaitis, que la temporada anterior había jugado en el AEK. Tantos cambios en el roster han desestabilizado a la plantilla, que ha pasado demasiados apuros. Ya ha hecho bastante llegando hasta aquí y perderá en dos partidos contra el Olympiacós.

El Tríkala, el Patras y el Lavrio han terminado noveno, décimo y undécimo respectivamente, empatados a 35 puntos. Para el Tríkala y el Lavrio, la salvación es el justo premio al trabajo bien realizado. Para el Patras, en cambio, el décimo puesto sabe a poco, porque es un club que siempre aspira a play off.

Soko, quinto en valoración. Dará que hablar.

Ovie Soko ha destacado en el Tríkala por encima del resto y ha acabado la temporada en el Brindisi. Se lesionó y el club fichó a Brandon Brown, que ha jugado hasta el final del curso. Lo más destacable del Apollonas de Patras ha sido la retirada de Nikos Argyropoulos, un clásico de la liga. Los del Peloponeso han tenido que parchear demasiado. Firmaron a Fotis Lampropoulos a mitad de temporada procedente del Arkadikós y a Kevin Dilard, del Cholet. Lamentablemente, fue suspendido por doping al poco tiempo. El Lavrio de Christos Serelis ha conseguido salvar la categoría de la mano del incansable Nikos Barlos y de tipos como Marko Keselj, que fichó a mitad de temporada y ha jugado a muy buen nivel. A pesar de que se lesionó Dixon, llegó Bolds, que ya había jugado en Grecia antes, y mantuvo la intensidad. No se le puede pedir más al Lavrio, equipo que disputaba su primera temporada en la máxima categoría.

Nikos Argyropoulos se ha retirado.

El Koroivos de Amaliadas, que la temporada pasada se metió sorprendentemente en los play off, ha salvado la categoría sobre la bocina. Me esperaba más. La buena noticia ha sido la recuperación de Panagiotis Vasilopoulos. Poco más destacable. Otro equipo que ha tirado de temporeros y que no ha conseguido enderezar el rumbo en todo el año.

Vasilopoulos ha hecho faena en el Koroivos.

El Arkadikós y el Kavala descienden a la A2. Junto al Lavrio eran los equipos que habían ascendido el año pasado y por lo tanto los principales candidatos a bajar. Los de Trípoli pelearon hasta el final, con Kavvadás tirando del carro, pero perdieron el average con el Koroivos y eso les condenó. El Kavala tuvo problemas desde el principio. Acabó cesando al entrenador y cambiando varios jugadores, pero no sirvió de nada. Con Steve Giatzoglou las cosas mejoraron ligeramente, pero los vicios de principio de temporada reflotaron y no se puedo cambiar la dinámica.

Steve Giatzoglou, genio y figura.

Por el Kavala, Kroma, Makki, Williams y Lazer han sido los americanos que han terminado la temporada. Ninguno la empezó. Fichar temporeros para intentar salvar al equipo a última hora no suele salir bien. El búlgaro Kostov y Christos Tapoutos son equipos de A1, así que imagino que saldrán porque tendrán ofertas. Lo macedonios se han convertido en un equipo ascensor. Veremos si el año que viene consiguen subir otra vez.


El Arkadikós no ha quedado descolgado desde el principio como el Kavala y ha estado cerca de salvar la categoría. Jones llegó el último mes, Jonathan Lee jugó los últimos 13 partidos y Alex Litzion 11. Temporeros para qué os quiero. Veremos si el regreso a la categoría de plata no supone una estocada definitiva para un club que, para qué engañarnos, es de nivel noble de la A2.