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martes, 2 de febrero de 2016

Las dinastías del Panathinaikós (I): La primera dinastía verde (1945-1954).

Plantilla de 1946: Fanis Theofanis, Jack Nikolaidis, Stelios Arvanitis, Giannis Lambrou, Missas Pantazopoulos, Giorgos Nikolaidis y Efthymis Karadimos.

Como ya sabréis, si leéis con regularidad el blog, la historia del baloncesto griego la marcan las dinastías. La del Panathinaikós, que es el club más laureado del país, no es ninguna excepción. El club de Atenas ha sido el más regular y casi nunca ha bajado del tercer puesto. La división en dinastías no es fácil. Está hecha de manera subjetiva, teniendo en cuenta generaciones de jugadores y cambios en los banquillos.

El Panathinaikós de Atenas es el club de baloncesto más importante de Grecia, no sólo por los últimos 20 años, que han sido de dominio casi absoluto, sino también por todos los triunfos conseguidos mucho antes de la década de los 90. Exceptuando quizás la década de dominio tesalonicense (Aris y PAOK), los atenienses han sido los únicos que siempre han estado ahí, peleando por copas y ligas. Su grandeza reside también en haber sido el único club, junto al Aris, que ha estado presente en todas las ligas y no haber bajado nunca.

La fundación del Panathinaikós va unida a la de dos figuras destacadas: Apóstolos Nikolaidis y Giorgos Kalafatakis. Ambos participan con la selección de fútbol en los Inter-Allied Games de París de 1919, donde descubren el baloncesto y el voleibol. Regresan fascinados y empiezan a buscar gente para crear nuevas secciones.

Kalafatakis ayuda en la gestación de la sección, pero acaba dedicándose exclusivamente al fútbol. No en vano, participa en los Juegos Olímpicos de Amberes como jugador-entrenador.

Apostolos Nikolaidis en 1919.

Nikolaidis, en cambio, practica tanto el fútbol como el baloncesto, el atletismo y el voleibol. En Amberes juega con la selección de fútbol y participa en el Decathlon, aunque queda fuera de la final. Acaba jugando más de diez años en el equipo de fútbol, aunque nunca deja de practicar otros deportes. Llegará a entrenar a la Selección Nacional, a ser Presidente de la Federación de Fútbol , a presidir el Comité Olímpico Griego y, cómo no, a presidir el Panathinaikós. Como curiosidad, Nikolaidis fue un gran piloto de coches de carreras y un exitoso hombre de negocios: era el dueño de la empresa de papel de W.C. Softex.

En 1922 el Panathinaikós de baloncesto juega su primer partido de la historia contra el XANTH (YMCA) de Salónica en el Estadio Panathinaikó. Con todo, la falta de seguimiento e interés provocan que la sección prácticamente se deshaga. Se juegan pocos campeonatos y los verdes no consiguen ningún título. El panorama lo dominan el Panellinios y el Iraklís de Salónica.

Sexteto del PAO de 1940.

No es hasta 1937 cuando Giorgos Kalafatakis, fijándose en el funcionamiento de otros clubes donde el baloncesto había cuajado –Aris, Iraklís, Ethnikós de Atenas...-, reorganiza la sección. A partir de la década de los 40, durante la ocupación, crece el interés gracias al auge de equipos como el Panellinios, el Sporting o el Tritón.

Son Jack Nikolaidis, su hermano Giorgos -ambos sobrinos de Apóstolos Nikolaidis-, Giannis Lambrou, Misas Pantazópoulos, Stelios Arvanitis y Efthymios Karadimos los que forman el tronco de la primera gran hornada verde. Se incorporarán también Fanis Theofanis y Dimitrakopoulos más adelante.

Durante la ocupación y el posterior período de entre guerras, el Panathinaikós jugó un papel fundamental para que el interés por el baloncesto no se perdiera, organizando torneos y partidos pese a las dificultades.

Jack Nikolaidis.

Tanto Giorgos como Jack Nikolaidis juegan por primera vez al baloncesto en el Near East. Participan en pequeños campeonatos que se organizan en Atenas. En aquellos tiempos, utilizaban trozos de rueda de coche como suelas de las bambas y pelotas que eran más de fútbol que de baloncesto. Los jóvenes se entrenan en las humildes instalaciones del Panellinios, donde coinciden con Misas Pantazópoulos, una de las estrellas de entonces. En los últimos meses de la ocupación los hermanos Nikolaidis pasan a jugar en el Panathinaikós gracias al esfuerzo de Petros y Giorgos Polykratis, que son responsables de la sección.

El PAO acababa de inaugurar un nuevo campo casi en el centro de la ciudad. Era de tierra, había piedras y muchas veces el equipo entrenaba sin entrenador; sin embargo, al lugar acudían más aficionados que en ningún otro campo del país.

El éxito de la primera gran generación que hemos citado quizás haya que buscarlo en la buena forma física que presentaban. Sin ir más lejos, Stelios Arvanitis se proclamó campeón de Grecia júnior de Pentathlon en 1943. Era un jugador de equipo, veloz y efectivo que no perdía nunca la calma y daba buenos pases.

Lambrou era también un buen atleta.

Jack Nikolaidis era un jugador técnico, mientras que Giannis Lambrou era más “fuertote”. Sobre el primero se llegó a decir que “parecía profesional y no un simple amateur”. Dominaba el dribling y tenía buen lanzamiento. Sobre el segundo, además de jugar al baloncesto, destacaba en voleibol y en salto de altura.

En primer lugar, debo aclarar que no sé hasta que punto sería correcto denominar “liga” a los primeros campeonatos disputados después de la Segunda Guerra Mundial. Eran más bien torneos del KO que se disputaban durante el verano en poco más de una semana.

El primer torneo posterior a la Guerra (1945-1946) sólo lo jugaron 4 equipos, todos de Atenas. El PAO ganó al Sporting (38-28), al Tritón (41-28) y al Panellinios (44-33), y se proclamó campeón. Como curiosidad, el Olympiacós no pudo participar porque la mayoría de los miembros del equipo se encontraba haciendo el servicio militar.

Algunos jugadores de aquella plantilla verde marcarían el futuro de la entidad, puesto que años después ocuparían cargos de responsabilidad en las distintas directivas que sobrevinieron. Otros siguieron vinculados al baloncesto años después ocupando los banquillos de los clubes más importantes del país.

Giannis Lambrou (1945-1952) fue uno de los destacados de la época Practicaba también el atletismo y el voleibol porque le gustaba el deporte en general. Contaba que en aquella época no cobraban por jugar y que “lo único que ganábamos era la posibilidad de viajar. Conocí lo que había fuera del país gracias al deporte”.

Explicaba que después de la guerra el primer equipo del Panathinaikós era de los peores de Atenas. Sin embargo, el segundo ganó el torneo de aficionados. El segundo equipo casi era mejor que el primero. Lambrou afirmaba años después que “nosotros no sabíamos nada de tácticas ni esas cosas. El que la cogía la tiraba”. Fueron a ver al responsable del baloncesto, Angelos Filipou, y le preguntaron qué quería decir exactamente primer y segundo equipo. Le propusieron jugar tres partidos para dilucidar qué equipo era mejor. Al final, sólo jugaron dos. Los “aficionados” del segundo equipo se impusieron las dos veces y acabaron formando el primer equipo.

Missas Pantazópoulos.

Missas Pantazópoulos jugó con el Panellinios antes de la Guerra, equipo con el que ganó un par de ligas. Debutó con los verdes en 1946 y lo hizo de la mejor manera. Como jugador-entrenador del PAO ganó 3 ligas (1946, 1947 y 1950) además de dos torneos de Atenas-El Pireo (1947 y 1950). Como entrenador, ganó la liga 1950-1951 antes de abandonar el club. Con el AEK de Atenas logró conquistar 4 títulos de liga más (1963, 1964, 1965 y 1966). Pantazópoulos suma 10 ligas. Además, entrenó al equipo nacional en varias ocasiones entre 1956 y 1969.

La plantilla de aquella primera liga de posguerra la formaban Giannis Lambrou, Missas Pantazópoulos, Stelios Arvanitis, Jack Nikolaidis, Giorgos Nikolaidis y Thymios Karadimos. Pantazopoulos ejercía también de entrenador. Jack Nikolaidis, sobrino del famoso Apóstolos Nikolaidis, llegaría a Presidente del club en 1970.

De los citados, Lambrou seguiría en el PAO hasta 1953, Pantazópoulos hasta 1951 (jugador-entrenador) y  Stelios Arvanitis hasta 1954. Los tres fueron indiscutibles tanto en el Panathinaikós como en la Selección.

En la temporada 1946-1947 el equipo es prácticamente el mismo y consigue ganar de nuevo el título, al que suma también el de campeón de Atenas. Esta vez, el torneo lo juegan 7 equipos entre el 30 de junio y el 14 de julio de 1947.

El PAO sufre para ganar al Viejo Fáliro (41-33), al Sporting (25-20) y al Tritón (40-37 tras dos prórrogas), pierde sorprendentemente contra el XANTH (32-49) y gana con facilidad al Olympiacós (41-21) y al Iraklís (48-30). Por su parte, el Sporting de Atenas gana al resto de sus rivales –excepto al PAO-, con lo que empata con los verdes en la primera posición. El día 14 se disputa el partido de desempate, en el que el Panathinaikós se impone por 37-30.

Quizás la racha hubiera seguido la temporada siguiente, pero no se disputó ningún campeonato. En 1948 no hay liga porque el equipo nacional se prepara para disputar los Juegos Olímpicos de Londres, aunque finalmente no participa.

Los hermanos Nikolaidis se marchan a Canadá para estudiar en la Universidad de McGill. Cuando vuelvan a principios de los 50, ya apartados del deporte de competición, traerán las primeras zapatillas All Star que se vieron en Grecia y que regalarán al PAO. El que sí participa en los Juegos de Londres es Giannis Lambrou, en la especialidad de salto de altura (1,88).

En esos mismos Juegos participa un hombre clave para el futuro de la entidad: Faidon Matthaiou, que lo hace en la modalidad de remo (single skulls). Por entonces Matthaiou era jugador del Aris de Salónica.

Faidonas Mattaiou.

Entre el 15 y el 22 de mayo de 1949 Grecia disputa el Campeonato de Europa en Egipto. Entre los seleccionados se encuentran Stelios Arvanitis, Giannis Lambrou, Missas Pantazópoulos, Nikos Milas y Faidonas Matthaiou, que sería fichado en 1949. La Selección se cuelga el bronce tras ganar cuatro de los seis partidos.

Es el Olympiacós el que gana el título nacional de la temporada 1948-1949. El torneo se juega en septiembre y el PAO queda en una decepcionante cuarta plaza. Para los de El Pireo, es su primer título liguero.

En 1949 llega al club Faidon Matthaiou, el Patriarca, que se añade a otros jugadores que habían llegado al primer equipo la temporada anterior como Nikos Milas, Fanis Theofanis o Petros Dimitropoulos. Matthaiou jugará entre 1949 y 1954.

Nikos Milas pasó toda su vida deportiva en el PAO, donde estuvo desde 1948 hasta 1960. Formaba parte del “núcleo duro” junto a Giannis Lambrou, Missas Pantazópoulos, Alekos Karalis, Panagiotis Koukopoulos, Stelios Arvanitis y Faidonas Matthaiou. Era muy técnico, buen driblador y notable tirador. Ganó tres ligas con los verdes (1950, 1951 y 1954). Como entrenador, Milas ganó con el PAO la liga 1960-1961, aunque con el AEK sería con el equipo con el que triunfaría de verdad. Entrenó al AEK desde 1967 hasta 1974. Ganó dos ligas y la famosa Recopa de Europa de 1968.

Con Lambrou, Matthaiou, Dimitropoulos, Arvanitis, Milas, Karalis, Pantazópoulos, Theofanis, Thypoulias, Koukopoulos, Kalliergis, Papatheocharis, Yiaximis y Gennimatas el PAO gana los 7 partidos y se lleva el título con mucha claridad en julio de 1950. Sólo el Panellinios, que cuenta con una generación joven muy prometedora, parece poder hacer sombra a un PAO superior en todo.  


Sí, hubo un tiempo en el que el derby griego por excelencia era el Panellinios-Panathinaikós. Tengamos en cuenta que el Panathinaikós de baloncesto nació a raíz de una escisión de algunos miembros del Panellinios. La rivalidad entre ambos marcaría el siguiente lustro.

Al año siguiente (1950-1951) se repite la misma canción y el PAO consigue el título sin perder ningún partido, con Pantazópoulos de entrenador. Por los del trébol forman Lambrou, Matthaiou, Arvanitis, Milas, Karalis, Theofanis, Kalliergis, Papatheocharis, Yiaximis, Gennimatas, Giorgos Oven, Trypos, Bithypoulias, Konidis y Filipou. Aquella temporada los verdes perdieron el torneo local porque se negaron a ir a jugar al Pireo contra el Olympiacós.

El Panellinios confirma que es el único con posibilidades, puesto que llega al último partido con 5 victorias y ninguna derrota. Pero el PAO se impone en la final por 49-42 y se proclama campeón por cuarta vez.

Ese mismo año (1951) Grecia acude al Eurobasket de París. Matthaiou, Arvanitis, Lambrou y Milas forman parte del equipo que termina en la octava plaza de 18.

La temporada siguiente no se disputa el torneo -Grecia participa en los Juegos Olímpicos de Helsinki- y en el curso 1952-1953, ya sin Pantazópoulos, es el Panellinios el que se toma cumplida venganza. Los azules derrotan a los verdes en el último partido, que lo decide todo, por 61-54. Stelios Arvanitis, Giannis Lambrou y Faidon Matthaiou son los verdes del equipo que va a Helsinki y que queda en un decepcionante 17o puesto.

La temporada 1963-1954, ya sin Lambrou, el PAO vuelve a tomar la delantera y se lleva el título a casa. Forman Matthaiou, Arvanitis, Milas, Alekos Karalis, Yiaximis, Oven, Konidis, Varias, Giannópoulos, Stamatiou, Giannis Malakates, Kymanis, Panos Koukópoulos y Stelios Tavoularis. Los hombres, capitaneados por Matthaiou, vuelven a ganar todos los partidos, dejando en segunda posición al Panellinios, rival al que derrotan con contundencia dos veces (70-58 y 75-53). El pívot es el máximo anotador del torneo con 148 puntos. 


Nikos Milas.

Durante esta primera dinastía verde, el PAO gana las ligas de 1945-1946, 1946-1947, 1949-1950, 1950-1951 y 1953-1954. Un gran cosecha si tenemos en cuenta que no se disputaron los torneos de 1947-1948 y 1951-1952. 5 títulos de 7 posibles. Además, gana los torneos de Atenas de 1946, 1947, 1948 y 1950. El único jugador que participó en las 5 ligas fue Stelios Arvanitis. Lambrou y Pantazópoulos ganaron 4, mientras que Matthaiou y Milas levantaron tres, como hombres más destacados.

Con la marcha de Matthaiou y una generación de jugadores que venían jugando desde mediados de los 40, el club entra en crisis. La rivalidad en Atenas ha crecido y tanto el Panellinios como el Sporting, el AEK o el Olympiacós le comen la tostada el PAO.

Casi todos los jugadores de aquella generación jugaron un papel importante en el devenir del baloncesto en Grecia. No se entiende el deporte de la canasta en el país heleno sin figuras como las de la familia Nikolaidis, Faidonas Matthaiou, Misas Pantazópoulos o Nikos Milas.

Homenaje a los hombres de la primera dinastía.


A Matthaiou le dedicaré un post que ya tengo perfilado porque lo merece. Es el Patriarca del baloncesto griego. Pantazópoulos, tras salir del PAO y dirigir a varios equipos, entrenó al gran AEK de Giorgos Americanos, Giorgos Trontzos y Christos Zoupas en la década de los 60. Nikos Milas, tras su retirada, dirigió al PAO a principios de los 60 y luego al AEK, que como he dicho, ganó la Recopa de 1968.

jueves, 12 de noviembre de 2015

La final de las cabezas rapadas.


La conocida “Final de las cabezas rapadas” tuvo lugar el 18 de abril de 1984 entre el PAOK y el Aris por el título de Copa. Sobre la misma se han hecho reportajes y vídeos que la mantienen viva. Recordemos cómo fue aquello.

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En la temporada 83-84 el Aris de Salónica aspiraba a conquistar el título de liga por segundo año consecutivo y a ganar su primera Copa de Grecia. El PAOK, por su parte, era la alternativa al poder en años de dominio amarillo (Aris) y verde (Panathinaikós).

Los de Giannis Ioannidis, siempre comandados por Nikos Galis, mantenían el bloque de la temporada anterior, con el fino Nikos Filipou en la posición de cuatro, el rocoso Vassilis Paramanidis debajo, el jovencito Michalis Romanidis de alero, Giorgos Doxakis como director de orquestra, Petros Stamatis de pívot, etcétera.

Para defender con garantías el título liguero y optar al resto de trofeos, el Aris había fichado a Dimitris Kokolakis, mítico pívot del Panathinaikós de 2,15 centímetros. Internacional en todas las categorías, había ganado 9 ligas y 3 copas con los verdes entre 1971 y 1983. Un refuerzo necesario para la pintura. Su veteranía -33 años- no fue ningún obstáculo y no tardó en ganarse un puesto en el quinteto titular.

El PAOK cambió de entrenador durante el verano. El histórico Theodoros Rodopoulos dejó su sitio a Harry Pappas, que sería sustituido a mitad de temporada por Faidonas Matthaiou, el Patriarca del baloncesto griego. Glosaré la figura de Matthaiou en futuros posts. Aunque llegó como interino y no siguió la temporada siguiente, dejó huella en el club y en los jugadores que entrenó.

La plantilla seguía siendo casi la misma que en la temporada 82-83, en la que el PAOK había conquistado la tercera plaza, con Vangelis Alexandrís en el puesto de base, el capitán Giannis Politis de alero, los hermanos Zacharías y Manthos Katsoulis, el imberbe y espigado Panagiotis Fasoulas, etcétera.


Si el Aris se había reforzado con un pívot, Kokolakis, el PAOK lo hizo con un alero, Nikos Stavropoulos. Magic Stavropoulos podía jugar tanto de uno como de dos o de tres. Era muy fuerte, medía 1,96, tenía buena mano y poseía una gran visión de juego. El PAOK se adelantó al resto de clubs que lo pretendían y pagó por él 10 millones de dracmas al Lárisa.

El camino hacia la final.

Tanto el Aris como el PAOK iniciaron su andadura en la tercera ronda de la Copa de la zona norte. Los amarillos se impusieron por 79-106 al Néstor de Salónica y los blanquinegros al PAS Filippos por 93-56.

En la cuarta ronda, ya con equipos del norte y del sur mezclados, el Aris ganó en la pista del Sporting de Atenas por 62-75 y el PAOK eliminó al AEK aplastándolo en Salónica por 81-55. En cuartos de final, el Aris sufrió para ganar al Lárisa fuera por 81-85, mientras que el PAOK lo tuvo mucho más fácil contra el Patras (113-72). En las semifinales, disputadas el 3 y el 4 de abril, los equipos de Salónica dieron un golpe sobre la mesa, derrotando al Panathinaikós y al Ionikós en pista contraria. El PAOK ganó a los verdes, defensores del título copero, por 67-74 en el Tafos tou Indoú, y el Aris ganó con apuros al Ionikós Nicea de Giannakis por 98-102 en el infernal pabellón de Platón.

La Copa de Grecia, un torneo joven cuya primera edición se disputó en la temporada 1975-1976, siempre había sido ganada por un equipo ateniense. El Olympiacós sumaba cuatro títulos, el Panathinaikós tres y el AEK uno.

En la final de 1982, el PAOK pagó la novatada. Los bicéfalos llegaron a tener al PAO contra las cuerdas, pero dejaron escapar la oportunidad de sumar su primera Copa. Los verdes supieron mantener la calma en los últimos minutos y tomaron el Alexandrio, la pista del PAOK, ante casi 5000 aficionados. El choque terminó 65-63 gracias a una canasta de Stergakos, que anotó 21 puntos.

El 3 de abril de 1984 el PAOK daba la campanada imponiéndose en Atenas a los verdes con un Nikos Stavropoulos inconmensurable. Las metía desde tan lejos que los defensores creían que estaba tirando desde fuera del campo. En aquel partido, también fue muy importante Alexandrís, el experto base tesalonicense, que recuerda como el equipo se lamentaba tras el sorteo. “Todos queríamos al rival más débil y cuando nos tocó el Panathinaikós tuvimos miedo. Matthaiou cogió el micrófono en el autobús y soltó: “¿o sea, vosotros queréis ganar la liga y la Copa jugando contra el rival más malo?” El Patriarca tenía razón. El PAOK jugó uno de sus mejores partidos en el Tafos y se tomó cumplida venganza de la derrota del año anterior en la final.

La liga ya había terminado para el PAOK aquel 18 de abril, no así para el Aris, que debía disputar un desempate en campo neutral contra el Panathinaikós para decidir el campeón. El PAOK había terminado en tercera posición, con un balance de 22 victorias y 4 derrotas, a dos triunfos del Aris y del PAO.

La intrahistoria.

Gran parte de la culpa de todo lo que pasó fue de Faidonas Matthaiou, que supo manejar divinamente la situación. El Patriarca tenía mucho de psicólogo y se las sabía todas.

Lo primero que hizo el maestro fue concentrar a la plantilla en un hotel del barrio de Panórama, en la zona norte y elevada de la ciudad.

En una de las charlas que Faidonas había tenido con el equipo, había comentado a los jugadores la costumbre que tenían algunos equipos universitarios americanos de cortarse el pelo antes de un gran partido. Todos pasaban por el tubo, titulares y suplentes. Hacer algo juntos y salir todos iguales era como un ritual. Fue Fasoulas el que tomó la iniciativa y picó al resto de compañeros para hacer lo mismo.

Las maneras que tenía Matthaiou de motivar a los suyos eran de lo más imaginativas. Juntos estuvieron viendo la película bélica “Operación Nicaragua”, que les convenció definitivamente. Aunque como ellos decían en broma: “así, si perdemos, no nos reconocerán por la ciudad”. El largometraje motivó a los jugadores. La final era como ir a la guerra.

El veterano coach dijo que “si perdéis, toda Grecia se reirá de vosotros. En cambio, si ganáis, todo el mundo os recordará y podéis servir de ejemplo para otros que vendrán. Pensadlo bien y actuad en consecuencia”.

Matthaiou le dio el número de sus peluqueros a Giannis Politis, que se puso en contacto con ellos. Fotis y Vasilis, que eran seguidores del Aris, no lo tenían claro y llamaron a Vangelis Alexandrís, al que conocían, que les confirmó que requerían de sus servicios. Los peluqueros se desplazaron al hotel y recibieron la orden directa de Matthaiou para que fueran todos cortados al cepillo.


Manthos Katsoulis, que iba muy a la moda con su media melena, tuvo sus reticencias. Controlaba con su mano que al peluquero no se le fuera la mano. Politis puso condiciones porque no quería que se lo dejasen de cualquier manera, mientras que Stavropoulos iba de una habitación a otra tratando de evitar el rasurado. Según Alexandrís, entonces estaba de moda llevar el pelo largo y no fue una tarea fácil para el pobre peluquero, que encima fue retenido para que no dijera nada a nadie. Es más, lo montaron en el autobús cuando iban de camino al pabellón. Un secuestro en toda regla.

Al acabar, Matthaiou dijo que todos se habían cortado el pelo por compromiso y por un juramento. Ganar era el objetivo y todos aceptaron el sacrificio. Si hubieran perdido, difícilmente podrían pasear por la ciudad sin que se burlasen de ellos.

Sorprendentemente, un periódico –Filathlos- criticó que todo el equipo apareciese rapado. Habló de que el entrenador seguía métodos paramilitares que rozaban el Fascismo (!!!). Matthaiou montó en cólera. “Yo no soy nadie para obligar a Katsoulis a cortarse el pelo, que por cierto es uno de sus encantos. Ni a Fasoulas, que fue quien tuvo la idea, no yo. Lo hacen muchos equipos universitarios para mostrar lo orgullosos que se sienten de pertenecer al grupo. Llevo todo el año intentando hacer que se sientan orgullosos de la camiseta que lucen”. 

El partido.

Antes del partido, el presidente del PAOK Giorgos Pantelakis bajó a los vestuarios. “Es imposible no ganar títulos con este equipo. Jugad por vosotros y dadlo todo. En lo que respecta a la prima, la caja está abierta para vosotros.” Al final, la prima fue de 1.700.000 dracmas.

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El choque comienza con un trepidante intercambio de canastas hasta que Stavropoulos calienta la muñeca. Por el Aris, son Kokolakis y Filipou los que llevan el peso anotador, con un Galis menos protagonista de lo esperado. El escolta del PAOK está inconmensurable y los bicéfalos se escapan en el marcador (12-21). Las torres Fasoulas y Manthos Katsoulis van sintiéndose más cómodos a medida que avanza el partido.

El PAOK defiende en zona desde el minuto uno. Aun así, tanto Kokolakis como Filipou consiguen robar algún rebote. El Aris no ataca mal la zona, pero comete errores en el lanzamiento y defiende mal.

El poder interior blanquinegro es superior. Cuando no anota Stavropoulos, Katsoulis y Fasoulas encuentran una buena posición en la pintura.

El Aris hace un amago de defender en zona, pero no funciona y vuelve a individual. Magic Stavropoulos culmina un primer tiempo fantástico con una canasta inverosímil sobre la bocina. Lleva 23 puntos. Apenas ha habido cambios en los dos equipos pese a que Manthos Katsoulis lleva tres personales. El PAOK ha dominado la primera parte de cabo a rabo. La superioridad de los de Matthaiou ha sido incontestable.

El Aris sale con otro aire en la segunda parte y Galis toma el mando de las operaciones. Filipou sigue siendo el más regular del equipo, logrando anotar canastas de mérito. Los amarillos tratan de correr y reducen las distancias (46-51), aprovechando que Stavropoulos ha desaparecido. Con todo, el PAOK no se amedrenta y responde con canastas interiores y algún tiro de Giannis Politis, el capitán, que realiza un gran partido.

Las protestas de Ioannidis y su banquillo son constantes, y le cae una técnica cuando el marcador refleja un interesante 46-53. Con 48-54, hay un conato de pelea por culpa de una falta clarísima no pitada sobre Galis, que ha sido zancadilleado. El PAOK sigue la jugada y Katsoulis anota. Al instante, saltan Ioannidis, al que se le cae el cigarro, y miembros del cuerpo técnico. Otra técnica y otro parón.

Los árbitros compensan la personal no pitada con la señalización de la quinta falta a Manthos Katsoulis, muy rigurosa, cuando todavía quedan 10 minutos por delante.


A falta de 8 minutos, Stavropoulos mete su primera –y a la postre, única- canasta en juego de la segunda parte.

El PAOK se dedica especular con el marcador. Alexandrís amasa la bola y alarga los ataques hasta la eternidad. El Aris llega a ponerse a 5 puntos (63-58) merced a Nikitas, pero los de Matthaiou manejan el tiempo y el tempo. Los amarillos reman contracorriente todo el partido y el reloj vuela. Ioannidis pone a dos bases para presionar, pero no consigue reducir. El PAOK agota alguna de las posesiones y elige sacar de banda cada vez que hay una personal. Sólo anota 25 puntos en la segunda parte, pero le son suficientes para llevarse la final. La segunda parte ha sido claramente del Aris, pero no ha podido dar la vuelta al marcador.


Se desata la euforia entre los aficionados bicéfalos, que celebran el primer título copero de la entidad. El Aris ha perdido el partido en la primera parte, cuando el PAOK tomó una ventaja considerable. Los blanquinegros entraron más metidos en la pelea y eso fue fundamental. Matthaiou, que había ganado con el Olympiacós la primera Copa de Grecia de la historia en 1976, repetía título.

Foto: www.paokbc.gr

El Aris fue a remolque y estuvo demasiado nervioso. A los amarillos les cayeron cuatro técnicas por protestar y no digirieron la derrota. Galis habló de que habían jugado cinco contra siete y Filipou que habían empezado muy mal, pero en la segunda parte los árbitros no les habían permitido remontar.

Ioannidis, no hace falta decirlo, se volvió loco. Cargó contra los colegiados, principalmente contra el tesalonicense Leonidas Pantazis. Ninguno de los árbitros quiso cobrar los 2000 dracmas que les tocaban, en protesta por las quejas recibidas antes del partido. Tanto el Aris como el PAOK habían declarado que preferían que los árbitros fueran de fuera de Salónica.


La ficha.

Martes 18 de mayo de 1984. Alexandrio Melathron, Salónica.

5.225 espectadores. Al descanso: 45-29.

PAOK: Stavropoulos (26), M. Katsoulis (12), Fasoulas (12), Politis (8), Mpakopoulos (8), Alexandrís (6), Z. Katsoulis (2), Aggelidis, Kosntantinidis, (Polychronakos). Entrenador: Faidon Mathiaou. 12/15 en tiros libres y 31/63 en tiros de dos.

ARIS: Filipou (22), Galis (20), Nikitas (13), Kokolakis (9), Tsajtanis (4), Romanidis (2), Doxakis, Paramanidis, (Stamatis, Georgiadis). Entrenador: Giannis Ioannidis. 12/20 en tiros libres y 29/60 en tiros de dos.

Sorprendentemente, al terminar el partido Giorgos Pantelakis bajó de nuevo al vestuario dispuesto a frenar la euforia. Todos esperaban poder celebrar la victoria por todo lo alto, pero el presidente, que era muy creyente, no quiso porque estaban en medio de la Semana Santa. “En Semana Santa nadie celebra. La semana que viene ya veremos”.

El significado.

Contrariamente a lo que se podía pensar, la victoria del PAOK en aquella final no le sirvió para seguir creciendo. No aprovechó el tirón. Siguió en segundo plano hasta tres o cuatro años después. Matthaiou no continuó en el club y la directiva fichó a Josip Gjergja.

Foto: www.paokbc.gr

En cambio, la derrota en la final unida a la que se produjo una semana después contra el Panathinaikós en la liga, supusieron un punto de inflexión para el club amarillo. El Aris recibió dos golpes durísimos. Lejos de hundirse, el equipo salió de aquello fortalecido. La enorme cura de humildad le vino muy bien al grupo. A veces es mejor dar dos pasos atrás para dar otro enorme hacia delante, como sucedió. En buena parte, aquellos bajonazos condujeron a la directiva a fichar a Panagiotis Giannakis, la pieza del puzzle que haría de aquel equipo una armada invencible.


La “Final de las cabezas rapadas” supuso el primer título para el PAOK desde aquella lejana liga de la temporada 1958-1959 y la primera Copa de las tres que posee la entidad. 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Aquellos hombres altos.

Grecia en 1983 con Fasoulas, Kokolakis y Katsoulis.

Voy a hacer un breve repaso de los pívots que han pasado por la Selección. Me parece curioso y necesario hablar de aquellos centers maravillosos que a veces parecían seleccionados por el mero hecho de ser altos, porque entonces eran muy pocos los profesionales que pasaban de 2,10.

Ante la escasez de hombres altos, los pívots gozaban de muchísimos minutos en sus clubes, con lo que con los años mejoraban sus fundamentos extraordinariamente. Sólo una lesión inoportuna o las faltas personales condenaban a aquellos largiruchos al banquillo. Un cinco “dominante” podía pasarse perfectamente 10 años en la Selección. Nadie renunciaba porque jugar en el equipo nacional era un honor. No había muchos que pasasen de 2,10, pero eran los más fieles.

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Grecia ha ganado dos Eurobaskets en su historia, uno con la pareja de cincos Fasoulas/Kambouris y otro con Lázaros Papadopoulos/Bourousis. Dos parejas de lo más curiosas.

Para muchos, tanto Fasoulas como Kambouris eran dos pívots “limitados”, mientras que de Papadopoulos mejor ni hablamos. Uno de los mayores fiascos de la historia de la ACB. En Grecia, sin embargo, siempre han sido considerados buenos jugadores.

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Grecia debutó en partido oficial en el Eurobasket de Egipto de 1949. El pívot de la Selección era el mítico Faidonas Mathiaeu, el Patriarca del baloncesto heleno, que sólo medía 1,90.

Mathiaeu jugó con la Selección 44 partidos en los que anotó 539 puntos. Logró colgarse el bronce en el Eurobasket de Egipto y el bronce en los Juegos del Mediterráneo de 1955. Además, participó en el Eurobasket de París de 1951 y en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952.

A nivel de clubes, como jugador Mathiaeu ganó 3 ligas, todas con el Panathinaikós. Su último torneo con el equipo nacional fue el Preolímpico de 1956. Se retiró en un amistoso contra Polonia en 1957.

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Un pequeño apunte antes de continuar: Grecia, tras participar en Helsinki, desaparece de los Juegos Olímpicos hasta 1996 (!!!). También se pierde bastantes Eurobaskets por no lograr superar las fases de clasificación (está ausente 10 años entre 1951 y 1961). Tanto los Juegos de los Balcanes, que ya no existen, como los Juegos del Mediterráneo, muy venidos a menos, fueron durante años los torneos que le sirvieron a Grecia para rodarse como equipo, salir fuera y competir.

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Giorgos Trontzos.

La década de los 60, como he explicado muchas veces, es la década del AEK de Atenas. Giorgos Trontzos, pívot de 2,17 y grandes fundamentos, tuvo mucho que ver en el éxito del club amarillo. El AEK y Grecia disfrutaban de un center que marcaría época en el país. Se formó en Estados Unidos y jugó partidos con la Selección de Europa, que no es moco de pavo. Sin duda, Trontzos fue el primer pívot puro que hubo en Grecia. Un interior que jugaba de interior. Además, no era torpe como otros hombres altos de la época.

Con Trontzos, Grecia finalizaba su particular travesía en el desierto y volvía a competir en el Campeonato de Europa. El pívot participó en los Eurobaskets de 1965, 1967, 1969 y 1973, y en los Juegos de los Balcanes un par de veces (en los de 1963 debutó). Su último partido con la Selección lo jugó el 22 de mayo de 1974. Su balance, 136 partidos y 1.543 puntos.

Para disputar la hegemonía del AEK, el Olympiacós fichó a varios americanos y los nacionalizó. El pívot griego-americano fue Giorgos Kastrinakis, de “sólo” 2,04, con quien Trontzos tuvo mil y una disputas a pesar de la diferencia de altura. Brillante en el uno contra uno, zurdo y fuerte, era más técnico que el del AEK. Kastrinakis tardó en debutar con la Selección por temas de papeleo y casi no coincidió en el equipo con Trontzos.

Su primer partido lo disputó contra Austria el 15 de abril de 1973 y su último el 29 de octubre de 1982. Jugó un total de 158 partidos en los que anotó 1.612 puntos. Ganó dos oros con la Selección (Juegos del Mediterráneo de 1979 y Juegos de los Balcanes en 1979) y 4 bronces en Juegos de los Balcanes (1975, 1976, 1977 y 1981). Jugó 4 Eurobaskets: 1973, 1975, 1979 y 1981.

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1979 es un año importante: Grecia gana el oro en los Juegos de los Balcanes y en los Juegos del Mediterráneo. Nunca habían coincidido en el tiempo tres pívots de tanta calidad: Giorgos Kastrinakis, Dimitris Kokolakis y Manthos Katsoulis. Su trabajo e implicación fueron fundamentales para conseguir los títulos. En aquellos tiempos, Grecia iba a los Juegos de los Balcanes y a los del Mediterráneo con el equipo fuerte, no con el “b”. Podían coincidir los torneos el mismo año, que no había problema. En 1979, por ejemplo, Grecia acabó su participación en los Juegos de los Balcanes el 18 de septiembre (4 partidos) y empezó su andadura en los Juegos del Mediterráneo el 23 de septiembre (5 partidos). Un par de meses antes de los Juegos de los Balcanes, la Selección había participado en el Campeonato de Europa de Turín (7 partidos). Tres campeonatos en un verano.

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Kastrinakis y Kokolakis en 1981.

Un poco más joven que Trontzos y Kastrinakis, el siguiente de la lista es Dimitris Kokolakis, el hombre alto que necesitaba el Panathinaikós para plantar cara a los otros equipos de Atenas. Internacional en todas las categorías, Kokolakis dominó la zona hasta la llegada de los largos del norte. Jugó en el Panathinaikós desde 1969 hasta 1983 y en el Aris desde 1983 hasta 1987.

Kokolakis era un 2,15 que conocía muy bien el juego y sabía de sus limitaciones. No era rápido, pero dentro de la zona era una garantía porque tenía un decente movimiento de pies. Nuestro gigante, inconfundible por su bigotito, ganó nada menos que 12 ligas y 5 Copas en los dos clubes que jugó.

Fue un fijo de la Selección entre diciembre de 1973 y 1986. Participó en 4 Campeonatos de Europa: 1975, 1979, 1981 y 1983, y ganó 6 medallas en los Juegos de los Balcanes (4 bronces, 1 plata y 1 oro), además del oro de los Juegos del Mediterráneo de 1979. Vistió la zamarra nacional en 178 ocasiones, siendo su último partido uno de preparación para el Mundobasket contra Polonia el 13 de febrero de 1986. Se quedó a las puertas de poder jugar el Mundial de España. La baja de Fasoulas a última hora debería haberle permitido entrar, sin embargo Politis no opinaba lo mismo.

El dominio sureño se vio roto en el país con la aparición de Nikos Galis. Sin embargo, nunca tuvo en su equipo un pívot nacional de garantías hasta la llegada de Kokolakis, ya veterano, en 1983. En cambio, en el PAOK sí que surgieron dos figuras de altura: Manthos Katsoulis y Panagiotis Fasoulas.

Katsoulis en los USA.

Katsoulis era un pívot de 2,12 que tuvo la oportunidad de formarse un tiempo en Estados Unidos. De buenos fundamentos y con un tiro decente de cuatro metros, estaba llamado a ser el jugador franquicia del PAOK hasta que irrumpió Fasoulas. Manthos era un gran pívot en una plantilla que no podía pelear contra los grandes. Su tremenda calidad le llevó a la Selección en 1976 (debutó contra Checoslovaquia el 6 de junio de 1976).

Fue el capitán de Grecia en los Eurobaskets de 1979, 1981 y 1983. Ganó el oro en los Juegos del Mediterráneo de 1979 y 4 bronces en Juegos de los Balcanes, además del oro de 1979. Se retiró en los Juegos de los Balcanes de 1984. A Katsoulis lo contemplan 165 partidos y 1.371 puntos.


¿Era Panagiotis Fasoulas un petardo? ¿Ha sido el mejor pívot de la historia del baloncesto griego? ¿En qué quedamos?

Las sensaciones que despierta Fasoulas son contradictorias. Sin embargo, si analizamos su rendimiento global, tanto en la Selección como en los clubes en los que jugó, llegaremos a la conclusión de que ha sido el mejor hombre alto que ha dado el país. Ni enormes figuras anteriores como Trontzos o Kokolakis, ni posteriores, más incostantes, como Rentziás o Schotsanitis han tenido mejor rendimiento ni más prolongado que el espigado de la melenilla.

A Fasoulas todos lo tenemos más o menos controlado, porque con él, Galis, Giannakis y compañía Grecia entró en nuestros televisores. Medía 2,13 aunque a veces parecía más alto porque era delgado como un fideo. Desgarbado, lento y a veces torpe, de repente sorprendía poniendo un tapón o colgándose del aro. Fue un poco niño prodigio y desde muy pronto recibió la llamada de la Selección, con la que jugó en todas las categorías. Eso no quiere decir que Fasoulas no se lo tuviese que currar. En el PAOK era donde más le exigían y donde más palos recibió.

Panagiotis Fasoulas debutó con la Selección absoluta en un partido contra Hungría en 1981 cuando todavía era un pipiolo. Ese mismo año, en verano, jugó los Juegos de los Balcanes con el equipo junior. En diciembre hizo lo propio con la Selección absoluta. Doblar competiciones lo haría también años después Efthimis Rentziás ante la escasez y falta de calidad de los pívots.

A nivel de clubes, Fasoulas ganó 5 ligas, 3 Copas, 1 Recopa, 1 Copa de Europa (1 triplete) con el PAOK y el Olympiacós. Con el equipo nacional, el pívot jugó un total de 244 partidos en los que anotó 2.384 puntos (9,77 puntos por partido). Ganó el oro en el Eurobasket de 1987 y la plata en el Eurobasket de 1989. Además, en los Juegos de los Balcanes se colgó un oro (1984), 2 bronces y una plata. Se perdió el Mundobasket de España de 1986 por encontrarse en North Carolina State, pero participó en los Mundobaskets de 1990 y 1994, y en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996. Dejó la Selección en el Mundobasket de Atenas de 1998 tras 17 años luciendo la blanquiazul. En cualquier otro país del mundo, Fasoulas sería idolatrado y aplaudido cada vez que entrase en un pabellón. En Grecia, sin embargo, eso es imposible.

Argyris Kambouris.

El caso de Argyris Kambouris es de lo más curioso. Su carrera profesional siempre irá unida al Olympiacós, donde jugó 16 temporadas entre 1978 y 1995 (la 1980-1981 la jugó cedido en el Glyfada).

Kambouris debutó en un amistoso contra Israel en 1985. La baja de Fasoulas en el Mundobasket de 1986 le abrió las puertas de la Selección y no desaprovechó la oportunidad. Argyris era un pívot torpón de 2,07 muy trabajador. En ataque aportaba más bien poco, al margen de su incansable capacidad de lucha. Era en defensa donde Kambouris se crecía, cerrando el rebote y colocando tapones. Verlo pelear contra los pívots soviéticos en el 87, pura poesía.

Argyrs Kambouris fue el “Héroe por accidente” de aquella final del Eurobasket de 1987, cuando le robó el rebote a Goborov y anotó los tiros libres, pero sería injusto recordarle sólo por eso.

Con su club ganó 3 ligas, 1 Copa y perdió 2 finales de la Copa de Europa. Con la Selección, se colgó el oro en el Eurobasket de 87 y la plata en el Eurobasket de 89. Además, participó en el  Mundobasket de 1990. Disputó un total de 126 partidos en los que anotó de media 4,15 puntos. El último partido de Kambouris fue uno de preparación para el Mundobasket de 1994 contra Rumanía en noviembre de 1993. La explosión de Rentziás y la sorprendente inclusión de Christos Tzekos en la plantilla dejaron fuera de Toronto al veterano jugador.

Stergakos en Zagreb 1989.

Por problemas de papeles, David “Nelson” Stergakos debutó tarde con la Selección. Stergakos, pívot zurdo de 2,07 de inmensa calidad, fue otro de tantos americanos helinizados por la gracia de Vasilakopoulos. En Europa le pararon los pies y frenaron tanta nacionalización sospechosa.

El pívot marcó una época en el Panathinaikós, club con el que ganó 4 ligas y 4 Copas. Había llegado a Grecia en 1978 y debutado con la Selección en 1981 en un amistoso. Sin embargo, no fue hasta 1989 cuando pudo disputar su primer partido oficial. Ganó la plata en el Eurobasket de Zagreb de 1989 y jugó el Mundobasket de 1990. Stergakos acabó jugando sólo 65 partidos con Grecia.


Efthimis Rentziás estaba llamado a ser el pívot griego y europeo de la década. Debutó con la Selección absoluta en 1992, cuando tenía 16 años. Sobre Rentziás prepararé un post porque es un caso único. Sus veranos doblando competiciones acabarían pasándole factura.

Rentziás era fuerte, tenía clase y dominaba en la pintura con sus 2,12. El pívot más completo que ha visto Grecia, sin duda. Un jugador moderno, preparado y listo. El polo opuesto a los pívots anteriores.

Jugó el Mundobasket de Toronto de 1994 con 18 años, un verano antes de ganar el oro en el Mundobasket Junior de Atenas (1995), donde literalmente se salió. También disputó el Mundobasket de Atenas de 1998 y los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996. 4 Eurobaskets (1995, 1997, 2001 y 2003) completan su currículum. Abandonó la Selección en 2003 lastrado por las lesiones. En total disputó 127 partidos con la zamarra nacional. Jugó en España, en Italia, en Turquía e incluso en Estados Unidos, pero la verdad es que desde que se marchó del Barcelona en 2002 su carrera fue hacia abajo. Ni siquiera en Barcelona el bueno de Efthimis dio todo lo que se esperaba de él.


Otro pívot que estaba llamado a hacer cosas grandes fue Lázaros Papadopoulos, center de 2,13 que empezó a despuntar en el Iraklís de Salónica. Aunque no dominaba tanto el juego como Rentziás, compartió el hecho de jugar desde muy joven tanto en su club como en las categorías inferiores de la Selección.

Lázaros se quedó a medio camino. Iba para estrella pero acabó en “pívot resultón”. Empezó a ganar peso y perdió agilidad. Sus movimientos rápidos y eficaces se volvieron cada vez más lentos y previsibles. Su carrera fue hacia arriba al principio y ganó un triplete con el PAO y una Copa Uleb con el Dynamo de Moscú. Sin embargo, desde que fichó por el Real Madrid, todo fue hacia abajo, principalmente porque el físico no daba más de sí.

Papadopoulos jugó 8 años en la Selección, entre 1999 y 2007. Ganó el Eurobasket de 2005 y participó en el de 2007. Además, se colgó la plata en el Mundobasket de 2006. Podríamos decir que Lázaros iba camino de ser uno de los cincos más imprtantes de siempre con Grecia, pero no pudo por distintas circunstancias. Acabó recordándonos más a pívots torpones de otras épocas que a jugadores modernos.


Incluyo a Kostas Tsartsaris entre los pívots nacionales que han dejado huella, aunque no era un cinco puro. Kostas se convirtió en el hombre para todo. Jugó en la Selección 9 años, desde 2000 hasta 2009, y se colgó el oro del Eurobasket de 2005 y la plata del Mundobasket de 2006. El de Veria era un pívot griego atípico, porque con sus 2,09 podía tanto anotar de tres como machacar en la zona. Nuca brilló pero siempre estuvo ahí. Una garantía en el equipo que solía tapar agujeros cuando los hombres altos se cargaban de faltas personales. Era fuerte y noble, aunque repartía lo suyo. Quizás uno de los hombres más infravalorados junto con Chatzivrettas, pero fundamental para Obradovic en el PAO y para Giannakis en la Selección.


Quizás no debería incluir a Sofoklis Schortsanitis en la lista, básicamente porque sólo jugó 4 años con la Selección, de 2006 a 2010. Debutó en partido oficial con Grecia en el Mundobasket de 2006 y disputó su último partido en el Mundobasket de 2010 contra España. Se colgó la plata de Pekín y el bronce del Eurobasket de 2009. Además, formó parte de la Selección en el Eurobasket de 2007 y en los Juegos Olímpicos de 2008. Anteriormente, con el equipo junior, habíá ganado dos bronces, uno en el Eurobasket de 2002 y otro en el Mundobasket de 2003.

Lo incluyo, sin embargo, por no haber habido otro como él. Con sus 2,06 centímetros desintegró a los americanos en Japón e hizo cosas que jamás se habían visto. Todo fuerza y bravura, no exentos de calidad.

Una pena ver que año tras año Sofo renunciaba a la Selección desde 2010. Siempre fue a la suya y sólo cuando decidió cuidarse o cuando el entrenador de turno lo puso en vereda, espabiló. Los eternos problemas de sobrepeso y su indisciplina estuvieron a punto de tirar al traste un carrera que, siendo brillante, podría haber sido mucho mejor.

54 partidos en total y 439 puntos fueron el balance de Schortsanitis con la Selección.


El último hombre grande que considero que merece estar aquí es Giannis Bourousis. A pesar de sus salidas de pata de banco, siempre ha sido fiel a los colores del equipo nacional. Lleva 10 años acudiendo a las citas y ha sido el pívot titular los últimos campeonatos.

Sin ser un pívot dominante, a sus 2,13 hay que sumarle su capacidad técnica y su experiencia. Su presencia en la pista se nota y en Grecia, ante las bajas de Schortsanitis y otros, manda debajo. Ni Glyniadakis, ni Bougioukas, ni Kavvadás, ni Koufos han discutido nunca su titularidad.

Bourousis se siente cómodo en la Selección y juega bastante mejor que en los clubes que le pagan. De momento lleva 125 partidos y 1.167 puntos. Ganó el oro en el Eurobasket de 2005 y el bronce de 2009.

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Han sido muchos otros los centers de Grecia, pero no han tenido continuidad. A los citados anteriormente como Bougioukas o Glyanadakis quizás habría que sumar a Iakobos Tsakalidis (1998-2003), a Dikoudis, que no era un cinco puro, o algún otro. Sin embargo, creo que la muestra es suficientemente representativa.


Fasoulas y Trontzos.

Trontzos, Fasoulas, Kontos y Kokolakis.