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lunes, 4 de julio de 2016

Regeneración.


Las retiradas, las renuncias y las bajas han hecho que a Fotis Katsikaris no le quede otra que renovar casi por completo el equipo. La nueva Grecia de 2016 es una selección joven y de futuro. Se presenta al Preolímpico sin nada que perder pero con mucho que ganar.

Giannis Athinaiou, base, Olympiacós. Ha entrado entre los doce en lugar del lesionado Sloúkas. Los seguidores del Panathinaikós están cabreados por la elección, puesto que preferían a Nikos Pappás.

Nick Calathes, base, Panathinaikós. Tiene que tomar las riendas.

Vangelis Mantzaris, escolta, Olympiacós. Fiabilidad.

Giannis Antetokounmpo, todocampista, all around player, Milwaukee Bucks. El hombre para todo. ¿Está preparado para cargarse el equipo a sus espaldas?

Vasilis Charalampópoulos, alero, Panathinaikós. Ha entrado entre los doce en lugar del lesionado Papanikolaou. No creo que tenga mucho protagonismo todavía, pero su concurso será fundamental en el futuro.

Thanasis Antetokounmpo, alero, Weschester, NBDL, Knicks. Creía que Fotis no se lo llevaría, pero me alegro un montón. Agresividad defensiva, músculo y fuerza. Encaja en el nuevo tipo de baloncesto que Grecia quiere hacer.

Stratos Perperoglou, alero, FC Barcelona. Seriedad y fiabilidad en el puesto de tres. Llega con confianza después de su buen año en Barcelona. Será uno de sus últimos torneos con la blanquiazul.

Ioannis Papapetrou, ala-pívot, Olympiacós. Una realidad. Si midiera 5 centímetros más...

Dimitris Agravanis, pívot, Olympiacós. Ha entrado en la lista un poco de refilón. Es el nuevo Antonis Fotsis. Gran manita aunque tiene que cambiar esa cara de niño. Recuerdo que fue elegido por los Hawks. Fruta verde que tiene que madurar.

Giorgos Bogris, pívot, Bilbao Basket. Ha entrado entre los doce en lugar del lesionado Príntezis y por delante de Kavvadás. Va de tercer pívot y no jugará mucho. Sin embargo, ha demostrado sobradamente su calidad para estar ahí y pelear. Un cinco que juega de cinco.

Kostas Koufós, pívot, Sacramento Kings. Debe aportar mucho más.

Ioannis Bourousis, pívot, Laboral Kutxa Baskonia. Si juega como en el Baskonia, Grecia se mete en los Juegos. Su aportación en ataque se me antoja fundamental. Lectura, dominio y ejecución. Poco más que decir. Ya defenderán otros por él.


Papapetrou, Agravanis y Giannis son del 94. Charalampópoulos es del 97.

Con el más que posible retiro de la selección de Perperoglou  y Bourousis tras el Preolímpico o los Juegos de Brasil, y la suma del NCAA Dorsey y Papagiannis, elegido número 13 del Draft, quedará una selección con claro aroma americano. En la recámara está Kostas Mítoglou y jugadores del 90 como Pappás o Giankovits (además de Papanikolaou y Sloúkas).

En el último Eurobasket Grecia se paró cuando tenía que correr y corrió cuando tenía que parar. Dos tipos de baloncesto en uno. Estaba claro que Giannis Antetokounmpo era el hombre sobre el que tenía que girar todo. Tanto la elección de jugadores como la forma de jugar parecen ir en esa dirección. Fotis lo ha visto claro esta vez. Junto a Bourousis, que ha hecho un año extraordinario,  al renacido Perperoglou y a la pareja Calathes-Koufós forman un buen grupo. ¿Suficiente grupo como para ganar a Croacia y a Italia?

Grecia tiene que ganar a México –sin Ayón- y a Irán, factible –hecho-, pero luego se cruzará probablemente con Croacia -sin Tomic-. Supongo que Croacia ganará a Túnez –sin Mejri- y perderá contra Italia.

El equipo croata cuenta con Petrovic en el banquillo, que tiene a Hezonja y Saric como máximos exponentes de las nuevas generaciones además de Bojan Bogdanovic, Simon, Planinic y el inestable Ukic. Los croatas son siempre imprevisibles, capaces de lo mejor y de lo peor. Los griegos tendrán que dar lo máximo.

En el juego interior pongo gran parte de las esperanzas de Grecia, con Bourousis peleándose con su amigo Planinic, más Bogris y Koufós. Los croatas no tienen suficiente artillería pesada para contrarrestar eso. Sin Tomic no hay paraíso.

Si todo va como es debido, Grecia se la jugará contra Italia. Muy difícil. Con jugadores multimedia como Belinelli, Aradori, Gentile, Bargnani, Gallinari o Datome, que son altos pero juegan por fuera, Grecia sufrirá. ¿Contrarrestarán los versátiles Papapetrou, Perperoglou, Antetokounmpo y Agravanis el juego exterior italiano?

He leído que los de Katsikaris no tienen nada que perder... Mentira. Aunque sí es verdad que Italia juega en casa y va con todo, con lo que los azzurri tienen mucho más que perder que los helenos. El Preolímpico se juega en Turín, así que cualquier otra cosa que no fuera una victoria de los de Messina sería una sorpresa.


Veremos de lo que son capaces Ioannis y Giannis el día de Italia. Buena parte del éxito de la misión dependerá de ellos. Πάμε!


miércoles, 27 de abril de 2016

Los problemas de los colosos.


El Olympiacós y el Panathinaikós han quedado fuera de la Euroliga. El primero quedó eliminado en el Top 16 y el segundo ha sido barrido recientemente por el Baskonia (3-0). Tratemos de analizar las causas de sendos fracasos.

Olympiacós: entre lesiones y terribles decisiones.

Los problemas de lesiones han sido constantes en el equipo de El Pireo. Sin Patric Young, lesionado de gravedad al principio de la temporada, el Olympiacós perdía a uno de sus pilares interiores básicos. En la liga Sfairópoulos podía tirar de Agravannis y de Milutinov, pero en Europa no daban la talla. Tsairelis tampoco aportaba nada y sólo Hunter y el incombustible Printezis llenaban la pintura. Sobre los cinco partidos que jugó Shawn James, mejor ni hablar. El mayor pinchazo del año.

Young estaba llamado a ser el sustituto de Dunston, que a su vez había llegado en lugar de Hines. Se ha echado en falta a un jugador rocoso capaz de bloquear a Spanoulis en el poste alto. Guerrero llama a guerrero.  

Warrick y Planinic.

Hablemos claro: el sustituto de Young, Hakim Warrick, llegó demasiado tarde. Pedirle a un veterano como Warrick, cuya carrera va cayendo en picado, llevar a los griegos a la Final Four, era una tarea imposible. Se empeñaron en aguantar hasta final de temporada sin otro pívot, pero en el último momento tuvieron que rectificar. Tarde y mal. El recambio debería haber llegado el día después de la marcha de Shawn James. ¿Qué hubiera pasado si, como se especuló, el Olympiacós hubiera fichado a Joey Dorsey otra vez?


A la importantísima baja de Young, se han sumado, en momentos puntuales, las de Printezis, Hunter y Lojeski. Sin duda, la del belga ha sido la que más ha afectado al grupo. Sin la amenaza exterior del alero, el perímetro quedaba en manos de Spanoulis, el irregular Mantzaris, Athinaiou y Hackett. Ningún alero puro. En lugar de fichar uno, llegó Johnson-Odom como temporero y ya no está en la plantilla.

El fichaje estrella de mitad de temporada fue Kostas Papanikolaou, que regresaba a los rojiblancos en loor de multitud. El Barça no quiso llevárselo y acertó. Papanikolaou lleva un par de años estancado. Ni en el Barça, ni en Houston, ni con la Selección, ni con el Olympiacós ha dado ese paso adelante que todos esperábamos. Estaba llamado a ser uno de los líderes de la generación posterior a la de Diamantidis-Zisis-Bourousis-Spanoulis, pero de momento sigue en la sombra. Dj Strawberry ha alternado buenas actuaciones con otras no tan buenas. Un jugador de equipo que no marca las diferencias. En otras palabras, Brent Petway le daba cien vueltas y encima era un tío carismático. Estaba mucho más implicado en la causa y conocía perfectamente su papel en el equipo.

El fichaje más rentable ha sido el de Hackett, el único que ha justificado lo que se pagó por él. El joven serbio Milutinov es todavía un proyecto y no sé si el Olympiacós está para proyectos. Necesita leña. Quizás si durante el verano viaja a los USA y lo endereza la gente de los Spurs...

El Olympiacós apuntaba alto cuando terminó la primera fase de la Euroliga con 8 victorias y 2 derrotas. Sin embargo, quedar eliminado de la Copa ante el eterno rival marcó el inicio del curso y generó dudas –por entonces, James ya era sólo un infausto recuerdo-. En el grupo de la muerte, los griegos acabaron con un fatídico balance de 6 victorias y 8 derrotas. Los dos tropiezos contra el sorprendente Brose y la humillante derrota en Kaunas (75-55) apuntillaron al equipo. La única victoria fuera de casa la consiguió en Vitoria.

Shawn James.

La fuerza de los marineros se ha basado en el trabajo de los espartanos. Los fichajes no han dado ese plus que sí habían dado en años anteriores. Spanoulis no ha sido el de los tres últimos años y sólo Hackett ha encajado bien en el grupo. Sloukas era el complemento perfecto del líder y el equipo ha notado su ausencia, si bien es cierto que el tesalonicense no ha hecho una gran temporada en Turquía. Contra el Real Madrid ha jugado sus mejores partidos del curso. Es decir, los rojiblancos han vuelto a fomentar su juego en Leonidas y sus fieles escuderos. La aportación de Mantzaris, Papapetrou y Printezis, más las ayuditas puntuales de Athinaiou, Papanikolaou y Agravannis han sido insuficientes para llegar a los cruces.

Con ventaja de campo en los play off y con menos partidos en la piernas, el Olympiacós es favorito para ganar la liga. No hacerlo probablemente le costaría el cargo a Sfairópoulos. Los marineros no pueden permitirse un año en blanco.

Por lo tanto, si sumamos la mala política de fichajes, las lesiones –ayer cayó Papapetrou- y el bajón en el rendimiento de Spanoulis, tenemos el cuadro de lo que ha sido el Olympiacós en la Euroliga este año. Un último apunte sobre las lesiones: las graves pueden ser achacadas a la mala suerte, las leves, que han sido infinitas, creo que no. Algo falla cuando cada dos por tres hay ligeras elongaciones, sobrecargas y demás.

Darius Johnson-Odom.

De cara al futuro, no hay que cortar el árbol de raíz. El tronco que forman los espartanos es sólido y el talento está ahí. Dos Euroligas y una final perdida en pista contraria son crédito suficiente. El Olympiacós seguro que volverá, pero tiene que acertar en los fichajes y no mostrarse tan débil fuera de Grecia. El comportamiento en Barcelona, en Khimki, en Kaunas o en Brose ha sido impropio de un equipo campeón.

Giorgos Bartzokas, que ganó la Euroliga y que ahora ha metido al Lokomotiv Kuban en la Final Four, fue menospreciado por la gente y por los hermanos Angelópoulos. Los aficionados decían que Bartzokas había ganado con el equipo de Ivkovic, al que le otorgaban gran parte del mérito. Ahora resulta que es la sombra de Bartzokas la alargada y que puede hacer “descabalgar” a Sfairópoulos del banquillo marinero.

Panathinaikós: poder absoluto, fracaso absoluto.


En Grecia se valora poco al coach nacional. Es una triste realidad. No entiendo muy bien el motivo, aunque supongo que los éxitos conseguidos por los entrenadores serbios llegados en los 80 y en los 90 tienen algo que ver. Algunos presidentes no se han dado cuenta hasta ahora de que el nivel de los entrenadores griegos es muy alto, precisamente porque aprendieron de los grandes maestros. Sólo a Giannakis, heredero directo de Politis y Ioannidis, se le valoró como merecía. Y aun así, Panagiotis tuvo también a otro gran maestro, Bozidar Maljkovic, como entrenador.

Sfairópoulos fue ayudante de Ivkovic en el PAOK hace la tira de años, Itoudis –licenciado en Educación Física por la Universidad de Belgrado- de muchos otros antes de convertirse en la sombra de Obradovic en el PAO, Katsikaris dio sus primeros pasos al lado de Kresimir Cosic y Dragan Sakota, nada menos, etcétera, etcétera. Hay muchos entrenadores griegos que han bebido de fuentes eslavas.

De la rama griega de entrenadores quedan como máximos representantes el mítico Soulis Markópoulos y Giorgos Bartzokas, que pertenece a una generación posterior y que había sido ayudante de Giannakis en el Marousi antes de despegar en solitario. Pero hay muchos otros, la mayoría en equipos de primera, que están pisando fuerte: Dimitris Priftis, Kostas Mexas, Ilías Papatheodorou, Aris Lykogiannis, Charis Markopoulos –hijo de Soulis-, Kostas Flevarakis, etc... Con el cese de Djordjevic, sólo queda Jure Zdovc como representante extranjero en los banquillos griegos. Sin duda, los problemas económicos también han influido en este hecho, pero creo que es positivo que el entrenador griego trabaje.

Dimitris Giannakopoulos fichó a Aleksandr Djordjevic pensando en que en unos años sería el nuevo Zeljko Obradovic. ¿Quién mejor que uno de sus alumnos aventajados? Le dio plenos poderes y se equivocó. Llegó con toda su cuadrilla y no dejó a nadie del cuerpo técnico anterior. No había nadie que conectase con la grada.

Todos sabíamos que la sombra de Obradovic perseguiría constantemente al coach del PAO que le sustituyese, pero no tanto –Zeljko se fue en 2012-. Pedoulakis hizo el doblete el primer año y ganó la Copa el segundo, pocos meses antes de que Giannakópoulos le cortase la cabeza y pusiese a Alvertis, que acabó ganando la liga. La victoria en la Copa no le sirvió a Dusko Ivanovic para continuar hasta el final de la temporada siguiente, y fue sustituido por Sotiris Manolópoulos, que no logró ganar la liga.

Kuzmic y Pavlovic.

Es decir, Argyris Pedoulakis ha sido el mejor entrenador del PAO después de Zeljko. El presidente opta de nuevo por un hombre de la casa que conecta con la grada pese a que quizás no tenga el caché o el glamour de otros y que fracasó en el UNICS. La cuestión es si seguirá o no el año que viene, que lo dudo.

La pregunta que me hago yo siempre es: ¿por qué diablos el Panathinaikós no se quedó con Dimitris Itoudis a la marcha de Obradovic? ¿Qué pasó ahí? ¿Acaso Itoudis sospechaba lo difícil que sería sustituir a Zeljko en el banquillo?

Djordjevic se rodeó de su gente de confianza y se trajo a sus pretorianos. Así, llegaron Raduljica, Kuzmic y Pavlovic. El equipo se balcanizó. Sólo James Feldeine ponía el toque exótico a la plantilla, que empezaba la temporada sin americanos. No sé si Djordjevic pensaba que con lo que tenía podría aguantar todo el año, pero suena muy extraño todo. Nikos Pappás, uno de los jugadores más queridos por la afición, salió del equipo mientras los jóvenes Charalampópoulos y Bochoridis apenas aparecían en choques ligueros contra equipos débiles. Como Dimitris Giannakópoulos le había dado plenos poderes al serbio, le dejó actuar con libertad, aunque estaba claro que la afición cada vez se identificaba menos con el equipo. Los verdes no jugaban a nada pero seguían ganando.

Eliott Williams.

La planificación fue, cuanto menos, extraña. Cuesta entender que una plantilla que debe aspirar a todo empiece el curso sin americanos y los fiche de manera tan precipitada. En enero llegaron Eliott Williams y MarQuez Haynes, y en febrero Vince Hunter. Algo no cuadraba. De buenas a primeras, los recién llegados pasaban a ser las piezas clave del proyecto. ¿Cómo es posible?

La Copa camufló las carencias de una plantilla irregular que lo apostaba todo a la Euroliga. Con los pretorianos y con los guardaespaldas recién llegados podía ser suficiente. El equipo no jugaba a nada, pero seguía aspirando a todo, así que a poco que mejorasen las cosas...


El Baskonia de Perasovic dejó con el culo al aire a Djordjevic y ridiculizó al Panathinaikós de manera inmisericorde. El árbol verde estaba tan podrido por dentro que se derrumbó en tres tardes. Pavlovic y Kuzmic fueron señalados ya después del primer partido por la prensa y por los aficionados, pero todos decidieron hacer piña para intentar sacar adelante los dos partidos del OAKA. Con la tercera derrota, estalló la bomba. Suerte tuvieron algunos que el público decidiera homenajear a Diamantidis en lugar de sacar la mala baba.

El PAO hizo el ridículo, Djordjevic fue cesado ipso facto y fue sustituido por Argyris Pedoulakis. A los pocos días, Kuzmic y Pavlovic fueron dados de baja y Pappás regresó a la plantilla. Kostas Tsartsarís, que estaba entrenando a los chavales de la cantera, pasaba a formar parte del cuerpo técnico. Sin duda, movimientos que intentan hacer de nuevo reconocible al Panathinaikós, que trata de acercarse a su gente tras un año de mal baloncesto.

Lo que más me ha molestado de Djordjevic ha sido la soberbia. No puedes chulearle a la gente cuando te han metido dos meneos –la prórroga del segundo partido no la merecía el PAO- y asegurar que habrá quinto partido, porque baloncestísticamente hablando no tienes argumentos. El baño que le ha dado Peras en la serie ha sido colosal. Desgastando a Raduljica con Planinic, tras un gran primer partido del leñador serbio, alternando a Bertans en la posición de tres y de cuatro, sorprendiendo con Corbacho en momentos puntuales, y castigando en defensa a Haynes, Calathes y Diamantidis con esas carreras de los pequeños Adams y James. Perasovic ha desnudado a Sasha sin Hanga, Causeur ni Shengeila.

El PAO lo hipotecó todo por un coach muy particular y éste se lo jugó todo a una carta, la Euroliga, y le salió mal.

Pedoulakis cayó 3-2 con el Barça, Alvertis 3-2 con el CSKA y Dusko 3-1 con el CSKA. Djordjevic, repito, ha hecho el ridículo.

En la primera fase, el PAO acabó con un flojo balance de 6 victorias y 4 derrotas, ganando los últimos cuatro encuentros de forma consecutiva. Mejoró en la segunda fase y terminó con 9-5, pero el grupo era mucho más débil que el del Olympiacós. La última derrota en Estambul contra el Anadolu Efes fue sospechosa. Al parecer, el PAO prefería el Baskonia al Barcelona. El que elige, suele acabar como ha acabado el PAO.


Todavía queda la liga, pero las sensaciones no son buenas. Algunas piezas no encajan y estamos casi en mayo. Para colmo, se ha lesionado Vladimiros Giankovits y no volverá a jugar este curso. Tengo la sensación de que el PAO ha perdido un año. Tanto Pedoulakis como Dusko Ivanovic habían empezado a poner a los jóvenes, que poco a poco iban ganando confianza. Djordjevic los ha borrado del mapa. Diamantidis se va y Fotsis posiblemente se marche a Turquía. ¿Qué nos queda? Pappás y Giankovits no han tenido continuidad y el resto apenas ha participado. El optimismo por el futuro de hace un par de años (“quiero ganar la Euroliga con Charalampópoulos de capitán”, dijo Giannakópoulos) ahora son oscuros nubarrones.

Claro que cargar sólo contra el entrenador, como ha hecho casi toda la prensa, es vivir de espaldas a la realidad. El único jugador que ha estado a la altura ha sido Dimitris Diamantidis. Ni Raduljica, que fue de más a menos, ni Calathes, despistadísimo, ni Feldeine, fallón, han respondido a las expectativas. Tampoco los tres americanos temporeros ni James Gist, convertido en jugador de highlights y poco más. El PAO no ha jugado como un equipo en ataque y ha defendido muy mal. Sasha se rodeó de un grupo de jugadores físicos para luego no pegar. Bourousis ha dominado desde el poste bajo como ha querido y tanto James como Adams han machacado a triples a unos verdes incapaces de contrarrestar la rápida circulación de balón baskonista.

Pedoulakis tratará de recuperar moralmente al equipo e intentar rescatar a algunos jugadores marginados de la etapa anterior. Todo para intentar ganar la liga con el factor cancha en contra. Argyris, que como Bartzokas fue menospreciado por su gente pese a conseguir el doblete, ha acudido a la llamada cuando podría haber dicho que no, en un gesto que le honra. Sólo espero que si no gana la liga no se le echen encima como hace un par de años.


Un último apunte antes de terminar. Todos los periodistas griegos de baloncesto están de acuerdo con el cese de Sasha Djordjevic. La imagen de equipo deshecho y sin alma, impropia de un club como el verde, dejó a todo el mundo sorprendido y desolado. No entiendo como la prensa entendida ha menospreciado tanto al Baskonia, casi dando por segura la clasificación para Berlín antes de empezar la serie. ¿No habían visto jugar a los vitorianos en toda la temporada?



Posdata: Dimitris Giannakópoulos tiene sus prontos y a veces se comporta como energúmeno. Sin embargo, esta vez debo felicitarle por su comportamiento al terminar el tercer partido, bajando a proteger a Bourousis por lo que pudiera pasar y entrando en el vestuario baskonista para dar la enhorabuena. “Este año habéis practicado el mejor baloncesto de Europa”. Parece ser que Dimitris era el único que había visto al Baskonia a lo largo del curso.     

martes, 12 de abril de 2016

El PAO de Sasha: de pretorianos a guardaespaldas.


Aleksandar Djordjevic reunió en el Panathinaikós a su guardia pretoriana. Con Raduljica, Kuzmic y Pavlovic más la pléyade de jóvenes griegos creía que sería suficiente para afrontar los retos de la temporada, pero se equivocó. Ni Pavlovic ni Kuzmic han dado el rendimiento esperado, más allá de días puntuales, y los griegos están todavía verdes. Ni Papagiannis, ni Lountzis, ni Korniaris, ni Bochoridis son recambios de garantías. Es decir, ni pretorianos ni espartanos.

Hasta enero el bloque del Panathinaikós lo formaban Calathes, Diamantidis, Giankovits, Feldeine, Gist, Raduljica, Charalampopoulos y Fotsis. Teniendo en cuenta que ni Pappás, mucho tiempo lesionado, ni Charalampopoulos, ni Fotsis, ni Giankovits andaban bien, había poco donde rascar. Sin embargo, fue suficiente para ganar la Copa de Grecia, superar con dudas la primera fase de la Euroliga (6-4) y acabar segundo en la fase regular de la liga.

Los verdes tuvieron que ir al mercado para mejorar la plantilla. Con lo que había no era suficiente para llegar lejos en Europa y se ficharon a tres jugadores: Marquez Haynes, Elliot Williams y Vince Hunter.

Haynes, el anti-Adams.

Haynes, base con papsaporte georgiano, llegó procedente del del Dinamo de Sassari. Jugador explosivo y de calidad, recambio de garantías de Diamantidis y Calathes. Williams, escolta con experiencia en la NBDL, firmó prodecente de los Memphis Grizzlies, donde había firmado un contrato de 10 días. Buen refuerzo exterior que ha aportado velocidad y lanzamiento. Por último, Vince Hunter, pivot de 2.03 procedente de los Reno Boghorns, una especie de James Gist que añade más dureza en la pintura.

Elliot Williams, más madera.

El elemento que caracteriza a los tres es el mismo: físico. A Djordjevic no le estaba gustando el nivel defensivo mostrado por el equipo y fichó músculo. Ciertamente, el equipo ha mejorado sus prestaciones defensivas y apunta a lo más alto, porque cada vez juega mejor.

Laboral Kutxa – Panathinaikós.

Al PAO le ha quedado una plantilla muy amplia y tiene que hacer descartes. Salvo lesiones, los 12 deberían ser los siguientes:

Nick Calathes, Dimitris Diamantidis, Marquez Haynes, Elliot Williams, James Feldeine, Vladimiros Giankovits, Antonis Fotsis, Vasilis Charalampopoulos, James Gist, Vince Hunter, Miroslav Raduljica, Ognjen Kuzmic.

Podían entrar Nikos Pappás y Aleksandar Pavlovic si hubiera que dar más cera. Lefteris Bochoridis, Georgios Papagiannis y otros no creo que tengan minutos.

Da miedo comparar posición por posición, porque el PAO parece superior en casi todas las líneas. Pensemos que por el Laboral Kutxa, de los 11 jugadores disponibles, hay dos que apenas juegan (Corbacho-Mamadou Diop), así que...

Bases: Calathes-Diamantidis-Haynes vs Adams-James.

Calathes ha sido el máximo asistente y el que más balones ha recuperado de la liga, con lo que apunta a ser un digno sucesor de Diamantidis en los verdes. En Europa se ha mostrado más irregular, pero para eso llegó Haynes, que no permite bajones en el juego. Djordjevic ha reservado a Diamantidis todo el año para lo que viene. Es su último año y llega físicamente bien a la recta final. Ya no anota como antaño, pero lee, pasa y defiende como siempre. ¿Serán capaces Adams y James de no mostrar debilidad? Los altibajos de Adams me preocupan, porque hacen enloquecer al equipo baskonista, que pierde el norte por momentos. ¿Tendrá el Baskonia suficiente con jugar a chispazos?

Escoltas-Aleros : Williams-Feldeine vs Bertrans-Blazic-Corbacho.

Feldeine ha sido el mejor triplista de la liga griega a pesar de que generó dudas al principio. Para que no se durmiera en los laureles, Djordjevic trajo a Williams, otro guardaespaldas que ha reforzado la posición. Bertrans y Blazic –Corbacho no cuenta- deberían aprovechar su ventaja de altura.

Treses: Giankovits-Charalampopoulos vs Hanga.


Ni Giankovits ni Charalampopoulos pueden con Adam Hanga, que está a un nivel extraordinario. ¿Habrá preparado algo Djordjevic con Pavlovic o Hunter? Hanga puede ser un factor desequilibrante, pero la profundidad de banquillo verde se me antoja fundamental. Los jugadores verdes más físicos están en la posición de 4. La zona será un coto privado de caza. ¿Se atreverá el húngaro a jugar cerca del aro? Adam, que sepas van a ir directos al brazo.

Cuatros: Gist-Hunter-Fotsis vs Tillie.

La batería de hombres interiores del PAO asusta. Pueden repartir cera que ya saldrá otro. Tillie no tiene físico para pelear con Gist y sufrirá con el juego alejado del aro de Fotsis. Será interesante ver cómo trata de compensar Perasovic la desventaja.

Centers: Bourousis-Planinic-Diop vs Raduljica-Kuzmic.


¿Planinic para desgastar a Raduljica y luego Bourousis contra Kuzmic? ¿Dejará Djordjevic a Raduljica en el banquillo de inicio para enfrentarlo luego a Bou? Interesante partida la que se nos viene encima. Dos pesos pesados más la intendencia. Baskonia haría bien en sacarle faltas pronto a Raduljica, porque Kuzmic es claramente inferior. Por supuesto, todo el odio de los aficionados verdes en el OAKA lo canalizará Ioannis, que necesitará protección policial.

Mamadou Diop no creo que tenga minutos.

Otros factores.

Ojalá decida el factor campo, pero creo que el PAO ganará uno en Vitoria y sentenciará en Atenas. Los griegos ganarán en el OAKA por lo civil o por lo criminal. Ya no hay entradas para el tercer choque. La experiencia de los verdes en cruces de este tipo creo que primará sobre otras cosas.


Es el último año de Diamantidis. Sus compañeros se van a dejar la piel. Los aficionados griegos lo van a dar todo. Dimitris no ha dicho su última palabra todavía.

Berlín trae grandes recuerdos a los verdes, que ganaron la Euroleague en 2009. Quieren repetir. Alemania es ya una colonia griega. Hay muchísimos helenos allí y van a llenar el O2 o lo que sea.
¿Alguien se imagina una Final Four con 3 equipos españoles? Yo no. Ojalá me equivoque.

Por último, el PAO quiere conmemorar los 20 años de su primera Euroleague volviéndola a ganar. 

Conclusiones.

La plantilla verde es mucho más amplia que la del Baskonia, que además tiene lesionados a Fabian Causeur y a Tornike Shengelia. Es posible que el francés regrese en medio de la serie y sería una gran noticia, pero ¿estará físicamente preparado para semejante empresa? No hace falta decir que los griegos van a plantear partidos duros, feos, lentos. Van a repartir y a desgastar, porque tienen más artillería. A los de Peras les espera una encerrona importante en Atenas y tienen menos experiencia. Preveo partidos angustiosos, largos, difíciles, donde habrá que sudar cada canasta.


El corazón me dice Baskonia, pero la cabeza no. Si tuviera que apostar, mi pronóstico sería: Laboral Kutxa 1 – Panathinaikós 3.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Aquellos hombres altos.

Grecia en 1983 con Fasoulas, Kokolakis y Katsoulis.

Voy a hacer un breve repaso de los pívots que han pasado por la Selección. Me parece curioso y necesario hablar de aquellos centers maravillosos que a veces parecían seleccionados por el mero hecho de ser altos, porque entonces eran muy pocos los profesionales que pasaban de 2,10.

Ante la escasez de hombres altos, los pívots gozaban de muchísimos minutos en sus clubes, con lo que con los años mejoraban sus fundamentos extraordinariamente. Sólo una lesión inoportuna o las faltas personales condenaban a aquellos largiruchos al banquillo. Un cinco “dominante” podía pasarse perfectamente 10 años en la Selección. Nadie renunciaba porque jugar en el equipo nacional era un honor. No había muchos que pasasen de 2,10, pero eran los más fieles.

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Grecia ha ganado dos Eurobaskets en su historia, uno con la pareja de cincos Fasoulas/Kambouris y otro con Lázaros Papadopoulos/Bourousis. Dos parejas de lo más curiosas.

Para muchos, tanto Fasoulas como Kambouris eran dos pívots “limitados”, mientras que de Papadopoulos mejor ni hablamos. Uno de los mayores fiascos de la historia de la ACB. En Grecia, sin embargo, siempre han sido considerados buenos jugadores.

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Grecia debutó en partido oficial en el Eurobasket de Egipto de 1949. El pívot de la Selección era el mítico Faidonas Mathiaeu, el Patriarca del baloncesto heleno, que sólo medía 1,90.

Mathiaeu jugó con la Selección 44 partidos en los que anotó 539 puntos. Logró colgarse el bronce en el Eurobasket de Egipto y el bronce en los Juegos del Mediterráneo de 1955. Además, participó en el Eurobasket de París de 1951 y en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952.

A nivel de clubes, como jugador Mathiaeu ganó 3 ligas, todas con el Panathinaikós. Su último torneo con el equipo nacional fue el Preolímpico de 1956. Se retiró en un amistoso contra Polonia en 1957.

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Un pequeño apunte antes de continuar: Grecia, tras participar en Helsinki, desaparece de los Juegos Olímpicos hasta 1996 (!!!). También se pierde bastantes Eurobaskets por no lograr superar las fases de clasificación (está ausente 10 años entre 1951 y 1961). Tanto los Juegos de los Balcanes, que ya no existen, como los Juegos del Mediterráneo, muy venidos a menos, fueron durante años los torneos que le sirvieron a Grecia para rodarse como equipo, salir fuera y competir.

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Giorgos Trontzos.

La década de los 60, como he explicado muchas veces, es la década del AEK de Atenas. Giorgos Trontzos, pívot de 2,17 y grandes fundamentos, tuvo mucho que ver en el éxito del club amarillo. El AEK y Grecia disfrutaban de un center que marcaría época en el país. Se formó en Estados Unidos y jugó partidos con la Selección de Europa, que no es moco de pavo. Sin duda, Trontzos fue el primer pívot puro que hubo en Grecia. Un interior que jugaba de interior. Además, no era torpe como otros hombres altos de la época.

Con Trontzos, Grecia finalizaba su particular travesía en el desierto y volvía a competir en el Campeonato de Europa. El pívot participó en los Eurobaskets de 1965, 1967, 1969 y 1973, y en los Juegos de los Balcanes un par de veces (en los de 1963 debutó). Su último partido con la Selección lo jugó el 22 de mayo de 1974. Su balance, 136 partidos y 1.543 puntos.

Para disputar la hegemonía del AEK, el Olympiacós fichó a varios americanos y los nacionalizó. El pívot griego-americano fue Giorgos Kastrinakis, de “sólo” 2,04, con quien Trontzos tuvo mil y una disputas a pesar de la diferencia de altura. Brillante en el uno contra uno, zurdo y fuerte, era más técnico que el del AEK. Kastrinakis tardó en debutar con la Selección por temas de papeleo y casi no coincidió en el equipo con Trontzos.

Su primer partido lo disputó contra Austria el 15 de abril de 1973 y su último el 29 de octubre de 1982. Jugó un total de 158 partidos en los que anotó 1.612 puntos. Ganó dos oros con la Selección (Juegos del Mediterráneo de 1979 y Juegos de los Balcanes en 1979) y 4 bronces en Juegos de los Balcanes (1975, 1976, 1977 y 1981). Jugó 4 Eurobaskets: 1973, 1975, 1979 y 1981.

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1979 es un año importante: Grecia gana el oro en los Juegos de los Balcanes y en los Juegos del Mediterráneo. Nunca habían coincidido en el tiempo tres pívots de tanta calidad: Giorgos Kastrinakis, Dimitris Kokolakis y Manthos Katsoulis. Su trabajo e implicación fueron fundamentales para conseguir los títulos. En aquellos tiempos, Grecia iba a los Juegos de los Balcanes y a los del Mediterráneo con el equipo fuerte, no con el “b”. Podían coincidir los torneos el mismo año, que no había problema. En 1979, por ejemplo, Grecia acabó su participación en los Juegos de los Balcanes el 18 de septiembre (4 partidos) y empezó su andadura en los Juegos del Mediterráneo el 23 de septiembre (5 partidos). Un par de meses antes de los Juegos de los Balcanes, la Selección había participado en el Campeonato de Europa de Turín (7 partidos). Tres campeonatos en un verano.

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Kastrinakis y Kokolakis en 1981.

Un poco más joven que Trontzos y Kastrinakis, el siguiente de la lista es Dimitris Kokolakis, el hombre alto que necesitaba el Panathinaikós para plantar cara a los otros equipos de Atenas. Internacional en todas las categorías, Kokolakis dominó la zona hasta la llegada de los largos del norte. Jugó en el Panathinaikós desde 1969 hasta 1983 y en el Aris desde 1983 hasta 1987.

Kokolakis era un 2,15 que conocía muy bien el juego y sabía de sus limitaciones. No era rápido, pero dentro de la zona era una garantía porque tenía un decente movimiento de pies. Nuestro gigante, inconfundible por su bigotito, ganó nada menos que 12 ligas y 5 Copas en los dos clubes que jugó.

Fue un fijo de la Selección entre diciembre de 1973 y 1986. Participó en 4 Campeonatos de Europa: 1975, 1979, 1981 y 1983, y ganó 6 medallas en los Juegos de los Balcanes (4 bronces, 1 plata y 1 oro), además del oro de los Juegos del Mediterráneo de 1979. Vistió la zamarra nacional en 178 ocasiones, siendo su último partido uno de preparación para el Mundobasket contra Polonia el 13 de febrero de 1986. Se quedó a las puertas de poder jugar el Mundial de España. La baja de Fasoulas a última hora debería haberle permitido entrar, sin embargo Politis no opinaba lo mismo.

El dominio sureño se vio roto en el país con la aparición de Nikos Galis. Sin embargo, nunca tuvo en su equipo un pívot nacional de garantías hasta la llegada de Kokolakis, ya veterano, en 1983. En cambio, en el PAOK sí que surgieron dos figuras de altura: Manthos Katsoulis y Panagiotis Fasoulas.

Katsoulis en los USA.

Katsoulis era un pívot de 2,12 que tuvo la oportunidad de formarse un tiempo en Estados Unidos. De buenos fundamentos y con un tiro decente de cuatro metros, estaba llamado a ser el jugador franquicia del PAOK hasta que irrumpió Fasoulas. Manthos era un gran pívot en una plantilla que no podía pelear contra los grandes. Su tremenda calidad le llevó a la Selección en 1976 (debutó contra Checoslovaquia el 6 de junio de 1976).

Fue el capitán de Grecia en los Eurobaskets de 1979, 1981 y 1983. Ganó el oro en los Juegos del Mediterráneo de 1979 y 4 bronces en Juegos de los Balcanes, además del oro de 1979. Se retiró en los Juegos de los Balcanes de 1984. A Katsoulis lo contemplan 165 partidos y 1.371 puntos.


¿Era Panagiotis Fasoulas un petardo? ¿Ha sido el mejor pívot de la historia del baloncesto griego? ¿En qué quedamos?

Las sensaciones que despierta Fasoulas son contradictorias. Sin embargo, si analizamos su rendimiento global, tanto en la Selección como en los clubes en los que jugó, llegaremos a la conclusión de que ha sido el mejor hombre alto que ha dado el país. Ni enormes figuras anteriores como Trontzos o Kokolakis, ni posteriores, más incostantes, como Rentziás o Schotsanitis han tenido mejor rendimiento ni más prolongado que el espigado de la melenilla.

A Fasoulas todos lo tenemos más o menos controlado, porque con él, Galis, Giannakis y compañía Grecia entró en nuestros televisores. Medía 2,13 aunque a veces parecía más alto porque era delgado como un fideo. Desgarbado, lento y a veces torpe, de repente sorprendía poniendo un tapón o colgándose del aro. Fue un poco niño prodigio y desde muy pronto recibió la llamada de la Selección, con la que jugó en todas las categorías. Eso no quiere decir que Fasoulas no se lo tuviese que currar. En el PAOK era donde más le exigían y donde más palos recibió.

Panagiotis Fasoulas debutó con la Selección absoluta en un partido contra Hungría en 1981 cuando todavía era un pipiolo. Ese mismo año, en verano, jugó los Juegos de los Balcanes con el equipo junior. En diciembre hizo lo propio con la Selección absoluta. Doblar competiciones lo haría también años después Efthimis Rentziás ante la escasez y falta de calidad de los pívots.

A nivel de clubes, Fasoulas ganó 5 ligas, 3 Copas, 1 Recopa, 1 Copa de Europa (1 triplete) con el PAOK y el Olympiacós. Con el equipo nacional, el pívot jugó un total de 244 partidos en los que anotó 2.384 puntos (9,77 puntos por partido). Ganó el oro en el Eurobasket de 1987 y la plata en el Eurobasket de 1989. Además, en los Juegos de los Balcanes se colgó un oro (1984), 2 bronces y una plata. Se perdió el Mundobasket de España de 1986 por encontrarse en North Carolina State, pero participó en los Mundobaskets de 1990 y 1994, y en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996. Dejó la Selección en el Mundobasket de Atenas de 1998 tras 17 años luciendo la blanquiazul. En cualquier otro país del mundo, Fasoulas sería idolatrado y aplaudido cada vez que entrase en un pabellón. En Grecia, sin embargo, eso es imposible.

Argyris Kambouris.

El caso de Argyris Kambouris es de lo más curioso. Su carrera profesional siempre irá unida al Olympiacós, donde jugó 16 temporadas entre 1978 y 1995 (la 1980-1981 la jugó cedido en el Glyfada).

Kambouris debutó en un amistoso contra Israel en 1985. La baja de Fasoulas en el Mundobasket de 1986 le abrió las puertas de la Selección y no desaprovechó la oportunidad. Argyris era un pívot torpón de 2,07 muy trabajador. En ataque aportaba más bien poco, al margen de su incansable capacidad de lucha. Era en defensa donde Kambouris se crecía, cerrando el rebote y colocando tapones. Verlo pelear contra los pívots soviéticos en el 87, pura poesía.

Argyrs Kambouris fue el “Héroe por accidente” de aquella final del Eurobasket de 1987, cuando le robó el rebote a Goborov y anotó los tiros libres, pero sería injusto recordarle sólo por eso.

Con su club ganó 3 ligas, 1 Copa y perdió 2 finales de la Copa de Europa. Con la Selección, se colgó el oro en el Eurobasket de 87 y la plata en el Eurobasket de 89. Además, participó en el  Mundobasket de 1990. Disputó un total de 126 partidos en los que anotó de media 4,15 puntos. El último partido de Kambouris fue uno de preparación para el Mundobasket de 1994 contra Rumanía en noviembre de 1993. La explosión de Rentziás y la sorprendente inclusión de Christos Tzekos en la plantilla dejaron fuera de Toronto al veterano jugador.

Stergakos en Zagreb 1989.

Por problemas de papeles, David “Nelson” Stergakos debutó tarde con la Selección. Stergakos, pívot zurdo de 2,07 de inmensa calidad, fue otro de tantos americanos helinizados por la gracia de Vasilakopoulos. En Europa le pararon los pies y frenaron tanta nacionalización sospechosa.

El pívot marcó una época en el Panathinaikós, club con el que ganó 4 ligas y 4 Copas. Había llegado a Grecia en 1978 y debutado con la Selección en 1981 en un amistoso. Sin embargo, no fue hasta 1989 cuando pudo disputar su primer partido oficial. Ganó la plata en el Eurobasket de Zagreb de 1989 y jugó el Mundobasket de 1990. Stergakos acabó jugando sólo 65 partidos con Grecia.


Efthimis Rentziás estaba llamado a ser el pívot griego y europeo de la década. Debutó con la Selección absoluta en 1992, cuando tenía 16 años. Sobre Rentziás prepararé un post porque es un caso único. Sus veranos doblando competiciones acabarían pasándole factura.

Rentziás era fuerte, tenía clase y dominaba en la pintura con sus 2,12. El pívot más completo que ha visto Grecia, sin duda. Un jugador moderno, preparado y listo. El polo opuesto a los pívots anteriores.

Jugó el Mundobasket de Toronto de 1994 con 18 años, un verano antes de ganar el oro en el Mundobasket Junior de Atenas (1995), donde literalmente se salió. También disputó el Mundobasket de Atenas de 1998 y los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996. 4 Eurobaskets (1995, 1997, 2001 y 2003) completan su currículum. Abandonó la Selección en 2003 lastrado por las lesiones. En total disputó 127 partidos con la zamarra nacional. Jugó en España, en Italia, en Turquía e incluso en Estados Unidos, pero la verdad es que desde que se marchó del Barcelona en 2002 su carrera fue hacia abajo. Ni siquiera en Barcelona el bueno de Efthimis dio todo lo que se esperaba de él.


Otro pívot que estaba llamado a hacer cosas grandes fue Lázaros Papadopoulos, center de 2,13 que empezó a despuntar en el Iraklís de Salónica. Aunque no dominaba tanto el juego como Rentziás, compartió el hecho de jugar desde muy joven tanto en su club como en las categorías inferiores de la Selección.

Lázaros se quedó a medio camino. Iba para estrella pero acabó en “pívot resultón”. Empezó a ganar peso y perdió agilidad. Sus movimientos rápidos y eficaces se volvieron cada vez más lentos y previsibles. Su carrera fue hacia arriba al principio y ganó un triplete con el PAO y una Copa Uleb con el Dynamo de Moscú. Sin embargo, desde que fichó por el Real Madrid, todo fue hacia abajo, principalmente porque el físico no daba más de sí.

Papadopoulos jugó 8 años en la Selección, entre 1999 y 2007. Ganó el Eurobasket de 2005 y participó en el de 2007. Además, se colgó la plata en el Mundobasket de 2006. Podríamos decir que Lázaros iba camino de ser uno de los cincos más imprtantes de siempre con Grecia, pero no pudo por distintas circunstancias. Acabó recordándonos más a pívots torpones de otras épocas que a jugadores modernos.


Incluyo a Kostas Tsartsaris entre los pívots nacionales que han dejado huella, aunque no era un cinco puro. Kostas se convirtió en el hombre para todo. Jugó en la Selección 9 años, desde 2000 hasta 2009, y se colgó el oro del Eurobasket de 2005 y la plata del Mundobasket de 2006. El de Veria era un pívot griego atípico, porque con sus 2,09 podía tanto anotar de tres como machacar en la zona. Nuca brilló pero siempre estuvo ahí. Una garantía en el equipo que solía tapar agujeros cuando los hombres altos se cargaban de faltas personales. Era fuerte y noble, aunque repartía lo suyo. Quizás uno de los hombres más infravalorados junto con Chatzivrettas, pero fundamental para Obradovic en el PAO y para Giannakis en la Selección.


Quizás no debería incluir a Sofoklis Schortsanitis en la lista, básicamente porque sólo jugó 4 años con la Selección, de 2006 a 2010. Debutó en partido oficial con Grecia en el Mundobasket de 2006 y disputó su último partido en el Mundobasket de 2010 contra España. Se colgó la plata de Pekín y el bronce del Eurobasket de 2009. Además, formó parte de la Selección en el Eurobasket de 2007 y en los Juegos Olímpicos de 2008. Anteriormente, con el equipo junior, habíá ganado dos bronces, uno en el Eurobasket de 2002 y otro en el Mundobasket de 2003.

Lo incluyo, sin embargo, por no haber habido otro como él. Con sus 2,06 centímetros desintegró a los americanos en Japón e hizo cosas que jamás se habían visto. Todo fuerza y bravura, no exentos de calidad.

Una pena ver que año tras año Sofo renunciaba a la Selección desde 2010. Siempre fue a la suya y sólo cuando decidió cuidarse o cuando el entrenador de turno lo puso en vereda, espabiló. Los eternos problemas de sobrepeso y su indisciplina estuvieron a punto de tirar al traste un carrera que, siendo brillante, podría haber sido mucho mejor.

54 partidos en total y 439 puntos fueron el balance de Schortsanitis con la Selección.


El último hombre grande que considero que merece estar aquí es Giannis Bourousis. A pesar de sus salidas de pata de banco, siempre ha sido fiel a los colores del equipo nacional. Lleva 10 años acudiendo a las citas y ha sido el pívot titular los últimos campeonatos.

Sin ser un pívot dominante, a sus 2,13 hay que sumarle su capacidad técnica y su experiencia. Su presencia en la pista se nota y en Grecia, ante las bajas de Schortsanitis y otros, manda debajo. Ni Glyniadakis, ni Bougioukas, ni Kavvadás, ni Koufos han discutido nunca su titularidad.

Bourousis se siente cómodo en la Selección y juega bastante mejor que en los clubes que le pagan. De momento lleva 125 partidos y 1.167 puntos. Ganó el oro en el Eurobasket de 2005 y el bronce de 2009.

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Han sido muchos otros los centers de Grecia, pero no han tenido continuidad. A los citados anteriormente como Bougioukas o Glyanadakis quizás habría que sumar a Iakobos Tsakalidis (1998-2003), a Dikoudis, que no era un cinco puro, o algún otro. Sin embargo, creo que la muestra es suficientemente representativa.


Fasoulas y Trontzos.

Trontzos, Fasoulas, Kontos y Kokolakis.