Temporada 1993-1994: un doblete amargo. La marcha de Zarko Paspalj.
El Olympiacós fichó a Roy Tarpley para afrontar el asalto a la Euroliga.
El americano, que todavía no podía volver a la NBA,
había hecho un temporadón en el Aris,
con el que había ganado la Recopa de Europa.
Para cubrirse las espaldas con el polémico jugador, el club llenó el contrato
de cláusulas. Sus excesos eran vox populi.
Quizás no haría olvidar a The Truth, jugador
mucho más espectacular y ofensivo, pero su presencia bajo los aros debía
notarse.
Efthimis Bakatsiás fichó procedente del Pagrati, al que se fue Elliniadis. Internacional en todas las
categorías, Efthimis era alto, buen
defensor y más rápido que Tomic. Sin
duda, Bakatsiás era el base griego
con más proyección de entonces y no tardaría en ser convocado con la selección
absoluta.
Junto a él y a Tarpley, el fichaje estrella de la
temporada fue Panagiotis Fasoulas,
que llegó envuelto en polémica. Los aficionados del PAOK lo acusaron de traidor y de tener apalabrado el fichaje desde
la temporada anterior. La Araña era el pívot
titular de la selección y una garantía debajo de los aros, sobretodo en
defensa. Con Roy, Panagiotis, Tarlac y Papadakos, el Olympiacós tenía el mejor juego
interior de Europa. Ioannidis no
sólo fichaba jugadores importantes para el equipo sino que además debilitaba a
rivales directos (el Aris sin Tarpley y el PAOK sin Fasoulas).
Poco antes de
empezar la temporada, en un amistoso en el Pireo contra el Minsk, Dragan Tarlac se
rompió el cruzado. Estaría 6 meses de baja. Un bajonazo. Aunque se recuperó para
el momento importante de la temporada, no pudo ayudar mucho al equipo.
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La gente acudió
en masa al debut en liga frente al Mylonas,
equipo recién ascendido (casi 9000 personas). La plantilla, a pesar de la baja
del serbio, era la más completa de Grecia y de las mejores de Europa, con Tomic, Bakatsiás, Karatziás, Limniatis, Sigalas, Stamatis, Nakic, Paspalj, Papadakis, Tarpley, Kambouris, Papadakos, Tarlac y Fasoulas.
En la fase de
grupos de la Euroliga, el Olympiacós empezó como un tiro. Ganó en Madrid y en Treviso, y se puso primero con 5 victorias y 0 derrotas. La primera
derrota fue en Barcelona, y luego cayó en el Pireo contra el Limoges. Los tropiezos no evitaron que
los de Ioannidis acabasen primeros
de grupo. El rival en el cruce sería la Kinder
de Bologna.
En Italia, los
locales vencieron por 77-64. Los griegos empataron en el Pireo tras una holgada
victoria (89-69), pero sufrieron de lo lindo en el tercero y definitivo (65-62). Un tapón de Fasoulas a Moretti a escasos segundos para acabar hizo estallar el SEF. El Olympiacós se
clasificaba por primera vez para la Final Four,
y era el claro favorito.
Más preocupado
por Europa, se dejó ir en partidos alejados del Pireo. Sufrió dolorosas
derrotas contra el Panionios, el PAOK y el Panathinaikós. Sin embargo, logró recuperar los averages. Una semana antes de la Final
Four que le enfrentaría a los verdes de Galis, el Olympiacós ganó al PAO
en el último partido de la fase regular.
En el partido contra el PAO, un parcial de 15-0 en
la segunda parte acompañado del gran marcaje de Sigalas sobre Galis
(sólo 8 puntos), llevaron al equipo colchonero a la final. Ya le dediqué un
post a la final de la Final Four de Tel
Aviv, que podéis leer pinchando aquí.
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En la Copa,
el Olympiacós eliminó al Peristeri (90-71), al Aris en Salónica (56-68) y al Panionios en Nea Smirni (76-88). El
rival en la final fue el Iraklís de
Salónica de Jure Zdovc y James Donaldson. Los de Ioannidis
no se dejaron sorprender y superaron con claridad a los azules (63-51),
logrando así el primer título de la temporada.
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En los play off de la liga, no tuvo problemas
hasta la final. Eliminó por la vía rápida el AEK (2-0) y al Panionios
(3-0), mientras por el otro lado del cuadro los bicéfalos se deshacían del PAO.
Contra el PAOK de la pareja Prelevic-Berry, que
acababa de ganar la Copa Korac, el Olympiacós hizo valer el factor cancha.
Ganó el primer encuentro con claridad (81-66), perdió el segundo (81-68), se
impuso en el tercero (80-73), cayó en el cuarto (68-62) y sentenció en el quinto (70-65).
El último
partido fue muy polémico y el PAOK
estuvo a punto de retirarse a falta de escasos segundos para el final. Fue
obligado a salir de los vestuarios y a regresar a la pista, donde apareció un
quinteto con los calcetines bajados y las botas descordadas.
Era la segunda
liga consecutiva de la Dinastía, y el primer
doblete, que pudo ser triplete de no ser por el Joventut. Estaba claro que la línea seguida era la correcta, a
pesar de los métodos casi paramilitares del Rubio
y de su carácter conflictivo.
Sorprendentemente,
Zarko Paspalj, el jugador franquicia
de la Segunda Dinastía Roja, abandonó la entidad al terminar la temporada.
Tampoco Roy Tarpley siguió de
rojiblanco, con lo que dos de las piezas claves de la temporada pagaban la
derrota de Tel Aviv.
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Volkov y Paspalj ficharían por el eterno rival la temporada siguiente. |
Temporada 1994-1995: la maldición de Ioannidis en Europa continúa.
Tarpley quería volver a la NBA,
o en caso de no poder hacerlo, cobrar más en el Olympiacós. Su comportamiento durante la Final
Four, dentro y fuera de la pista, había sido de todo
menos ejemplar, y el club no le quiso mejorar el contrato. Regresó a Dallas y todos contentos. Allí Roy volvería a las andadas.
La noticia bomba
de aquel verano fue el fichaje de Zarko
Paspalj por el Panathinaikós. Al
montenegrino no le renovaron el contrato y acabó en el eterno rival. Por
contra, Kókkalis se la devolvió a
los verdes llevándose a Alexander Volkov,
que en principio parecía que regresaba a la NBA.
Además, firmó a Eddie
Johnson, veterano alero que llegó para hacer olvidar a Zarko. Es decir, de la temporada anterior sólo fueron cambiados los
dos jugadores extranjeros.
Con Eddie Johnson, Kókkalis acertó plenamente. A pesar de sus 35 años, el americano
parecía ser la pieza del puzzle que faltaba. El equipo necesitaba tiro exterior
y con Eddie la efectividad estaba
asegurada. Demostró una gran profesionalidad y aportó muchas más cosas, no sólo
lanzamiento.
Volkov llegó del PAO vía New Jersey Nets
y era conocido por todos. Calidad en la zona y pelea a pesar de sus problemas
físicos. Faltaba un pívot poderoso como Tarpley,
pero con Volkov, Fasoulas, Tarlac -plenamente recuperado-, Papadakos y Kambouris,
el juego interior era bastante nutrido.
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En la Copa de Grecia llegó el jarro de agua fría de la temporada. En un insoportable partido, el Olympiacós perdió en el pabellón del Sporting –se jugó allí por la sanción que arrastraban los pireotas por los incidentes de la final liguera del año anterior- por 40-42 contra el Panathinaikós y quedó eliminado en la primera ronda. El peor debut posible de Eddie Johnson, que ni había hecho pretemporada con el equipo ni había jugado amistosos. La alegría de los verdes duraría poco, puesto que caería en la ronda siguiente contra el Peristeri (70-74).
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El debut en
liga, tras aquel golpe, se preveía complicado. Jugar en el Alexandrio contra el Aris
no era tarea fácil, pero los rojos acabaron imponiéndose por poco. A Johnson le cayó un objeto en el pómulo,
que si llega a ir un poco más arriba lo deja sin ojo.
A partir de ahí,
el Olympiacós enlazó 4 victorias
seguidas en Europa y 8 en liga, conquistando las pistas del Aris, del PAOK y del PAO, nada
menos. Tenía que ser el Limoges de Maljkovic, la bestia negra rojiblanca,
el que rompiera la racha.
A continuación,
el Olympiacós perdió en Bologna,
ganó al Barça y fue humillado en el SEF
por el Efes Pilsen, que dio la
sorpresa ganando de 23 (en Estambul los griegos lo habían hecho por 35). Dragan Tarlac (23 puntos) impuso su ley
bajo los aros en Zagreb y los griegos sumaron otro triunfo por 60-69 ante la Cibona,
dejando casi decidida la clasificación, con ventaja de campo en el cruce. Sin
embargo, otra vez Boza se cruzó en el camino, esta vez en el Palacio de la Paz, que obligó a los de Ioannidis a lograr una sufrida victoria
en Bologna. El equipo se repuso a una inoportuna lesión de Sigalas y acabó segundo de grupo.
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En Grecia es el Iraklís el equipo que suele
atragantársele a Ioannidis. Los
azules de Walter Berry ganan en un
gran partido, y el Olympiacós-Panathinaikós decidirá muchas cosas. El
derby, esta vez sí, lo tiene todo. Por el PAO
ya no están ni Galis ni Politis, pero los verdes dan la
campanada (72-74) merced a una canasta de Zarko
Paspalj -no podía ser otro- con la
derecha. Un error en el tiro libre deja el basket average particular empatado. El Olympiacós suma una derrota más, pero en el average general va por delante. El Iraklís se cruza en el camino, esta vez del Panathinaikós, al que derrota en Salónica a falta de tres jornadas
para el final, dejándole en bandeja de plata la primera plaza a los
rojiblancos.
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Sobre el
enfrentamiento contra el CSKA en los
octavos de final de la Euroliga, os remito a este post. Nadie vio nada, nadie investigó, nadie dijo. El Olympiacós se metía en la Final Four
por segundo año consecutivo.
En Zaragoza, el equipo del Pireo volvió a ganar al Panathinaikós (58-52), que llegaba convencido y en buena forma. Pero el Olympiacós gozaba de la experiencia
suficiente. Eddie Johnson hizo uno
de los mejores partidos que se le recuerdan, tanto en ataque como en defensa.
Anotó 27 puntos con 4 triples y cogió 10 rebotes. El choque se mantuvo
igualado, con ventajas mínimas para los verdes, pero en el momento de la
verdad, los rojillos demostraron estar más preparados. Un triple de Tomic sentenciaba el pase a la final.
De nada sirvieron los 17 puntos de Paspalj
y los 12 con 17 rebotes de un gran Stojko
Vrankovic.
Contra el Real Madrid no hubo opción (73-61) a
pesar de que la presión era menor que el año anterior. El Madrid era el
favorito y se cumplieron los pronósticos. Sabonis
(23) y Arlauckas (16) dominaron
bajo los aros, y los blancos siempre llevaron la iniciativa. Volkov, mermado, hizo lo que pudo y
metió 15 puntos. A los aficionados griegos, sin duda, les dolió mucho más la
derrota de Tel Aviv que la de Zaragoza.
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El Olympiacós se desquitó en la liga,
derrotando sin problemas al AEK
(2-0) y dejándose un partido en el Ivanofeio,
para variar (2-1). Debió ser curiosa la serie, porque en el SEF
destrozó al Iraklís en el primer
choque por 84-46 y en el tercero por 81-47. Sin embargo, en Salónica los azules
ganaron por 89-77.
Los problemas de
cintura de Sasha Volkov lo dejaron
fuera de la final. Además, sus relaciones con Ioannidis eran pésimas.
La serie contra
el PAO fue de las más reñidas que se
recuerdan. Decidió el factor cancha, puesto que ninguna de las escuadras logró
hacer el break. El Olympiacós ganó el primero (82-66), el
tercero (66-56) y el quinto (45-44) y el PAO
el segundo (71-55) y el cuarto (65-57).
El resultado del quinto partido es bastante elocuente. Sokk
estuvo 33 minutos en pista e hizo un espeluznante 1/10 en el tiro, Paspalj acabó con un terrorífico 5/29
(17%) si sumamos los tres partidos jugados en el SEF. En cambio Johnson enchufó 34, 30 y 16. Los de Ioannidis se cerraron bajo el aro,
concediendo tiros lejanos a los verdes que no aprovecharon. Fasoulas y Tarlac hicieron un buen trabajo, y no se notó la baja de Volkov.
A los Giannakopoulos se les acababa la
paciencia. Necesitaban dar un golpe de efecto para destronar a los pireotas.
La temporada había empezado con un lamentable 40-42 y había terminado con un deplorable 45-44.
La temporada había empezado con un lamentable 40-42 y había terminado con un deplorable 45-44.
Temporada 1995-1996: paso atrás en Europa. El 73-38 que evitó el triplete verde y el polémico adiós de Ioannidis.
Dos hechos
marcan el verano baloncestístico de 1995: Grecia gana el Mundobasket junior metiendo a 20.000 almas en el Palacio de la Paz y el Panathinaikós ficha a Dominique Wilkins y Bozidar Maljkovic. Boza, la auténtica bestia negra del Olympiacós, había derrotado a los marineros seis veces en tres
años.
Kókkalis tarda en reaccionar. Se barajan algunos
nombres potentes (Scott Skiles, Terry Porter…), pero no llegan. Al final es David Rivers el elegido, ex de los Lakers y MVP de la liga francesa. Jugador muy rápido, buen pasador,
gran suspensión y experto en robar bolas, pero no era Eddie Johnson, que había calado muy hondo entre los
aficionados. Además, al lado del fichaje
de Wilkins, quedó totalmente
eclipsado.
Al margen de los
americanos, la principal novedad en el roster
es que Franko Nakic pasa a ocupar
puesto de titular. Llega el internacional Nasos
Galakteros, alero alto procedente del PAOK,
y Dimitris Papanikolaou, uno de los
juniors de oro de ese verano, procedente del Sporting.
El segundo
extranjero en llegar, sustituto de Sasha
Volkov, fue Walter Berry, que
venía de hacer una magnífica temporada en el Iraklís. Sin embargo, las cosas no fueron bien desde el principio. Berry sabía de las duras pretemporadas
e hizo todo lo posible para retrasar su llegada. ¡Ioannidis lo quería echar en agosto! Sin embargo, pudo más la
presión de la gente que la opinión del coach.
Argyris Kambouris dejó el equipo, acabando su
carrera en el Peristeri, aunque fue
el Olympiacós el que pagó su ficha
aquel año. En su lugar subió al primer equipo Anatoly Zourpenko, uno de los caprichos de Ioannidis.
Además de todos
estos movimientos veraniegos, Dragan
Tarlac fue elegido en el Draft.
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La temporada
comenzó con un tropiezo inesperado en casa contra el PAOK (76-77). Al siguiente partido, se lesionó Galakterós. La segunda derrota no tardó en llegar (66-61 contra el PAO), como tampoco la segunda lesión (Tarlac, por un mes).
En Salónica, el Olympiacós venció al Aris con un Walter Berry “griposo”, pero los análisis confirmaron que la supuesta
gripe era en realidad Hepatitis B. Al margen de la gravedad de la enfermedad, Ioannidis ya no podía sustituir al
americano en Europa. Sonó Tarpley de
nuevo para sustituirlo en la liga, pero al final nada.
Papadakos y Papanikolaou
adquirieron un protagonismo inesperado en la Euroliga
debido a las bajas.
En el campeonato
de liga, el equipo se recuperó, no así en Europa. Cayó en Treviso, contra el CSKA en el SEF, etc… Berry volvió a las canchas
relativamente pronto, un mes y medio después, en la victoria contra el Málaga en España, aunque se le vio
claramente fuera de ritmo.
Ganando al Panionios y al Panathinaikós, el Olympiacós
se garantizó la primera plaza con 24 victorias y 2 derrotas. A pesar de los
constantes problemas en forma de lesiones y enfermedad, fue la mejor fase
regular de la Dinastía.
La segunda unidad y los hombres menos protagonistas
demostraron su calidad.
En cuartos de la Copa,
el Panathinaikós eliminó al Olympiacós, derrotándolo con claridad por 85-72. Los de Boza acabarían
ganando el título.
En Europa, tenía
casi asegurada la segunda plaza tras cinco victorias consecutivas. Sin embargo,
una inesperada derrota del CSKA en
Antibes lo cambia todo. Hay quien dice que los rusos se dejaron perder como
venganza por el suceso del envenenamiento del año anterior. Se produjo un
triple empate en cabeza (CSKA-Olympiacós-Benetton) que condenó a los griegos a la tercera plaza. Esperaba el
actual campeón, nada menos.
Aunque los
rojiblancos se impusieron en el SEF por paliza (68-49), el Real Madrid aprovechó el factor cancha,
ganando los dos partidos siguientes (80-77 y 80-65). Después del segundo
partido, se produjo una conversación subida de tono entre Kókkalis y Ioannidis en
los vestuarios. Presidente y entrenador no volverían a hablarse en toda la
temporada. El equipo debía reponerse al golpe de no haber llegado a la Final
Four y de ver como el Panathinaikós levantaba el trofeo en París. Los verdes amenazaban
con el triplete y el clima en El Pireo no era el mejor. El Rubio, pasase lo que pasase, parecía sentenciado.
La serie
prometía emoción e igualdad. En el SEF, los locales se adelantaron
(67-63), pero el PAO empató en el OAKA (65-63).
Wilkins estaba tocado del tendón de Aquiles y Maljkovic decidió no forzarlo en el
tercero a pesar de la importancia del duelo. Dominique jugó sólo 8 minutos en la derrota verde por 72-65. Se
dispararon los rumores. Podría forzar, pero ya tenía contrato firmado para el
año siguiente en la NBA. Nadie sabe hasta
qué punto es cierto, pero la realidad es que el americano se largó. Ya no se
sentó en el banquillo en el cuarto partido. Además, su manager presentó una
hoja de gastos que se le adeudaban y la reclamaba al club. A pesar de este
clima enrarecido, el PAO logró
empatar de nuevo la serie y se impuso en el OAKA por 79-74.
Si el quinto
partido de la serie del año anterior había pasado a la historia por el tanteo y
la igualdad (45-44), el de la temporada 95/96 todavía escuece hoy a los verdes.
El choque
entrará en los anales de la historia. El Olympiacós humilla a los de Bozidar Maljkovic (73-38) y se proclama campeón de liga por cuarta vez consecutiva. 35 puntos de
diferencia contra el campeón de Europa. Desde luego, si los árbitros no
hubieran regalado el triunfo a los del trébol en París, la temporada habría
acabado en fracaso.
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